La fiesta y la soledad en el mismo escenario.
¿Quién no se ha sentido completamente solo en una de esas reuniones multitudinarias de gente?
Esta es la reflexión a la que nos invitan los protagonistas de Escupir en el tiempo.
Una elección elegante, sin duda.
Lo recomiendo.
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Por la noche, la soledad me libera
Esta noche disfrutaré de un fantástico espectáculo de danza:
Escupir en el tiempo.
Escupir en el tiempo.
Despedidas
Mañana acabo mis clases y cómo no las acabo así:
VENTANA SOBRE LA UTOPÍA
Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.
-Eduardo Galeano-.
VENTANA SOBRE LA UTOPÍA
Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.
-Eduardo Galeano-.
Sin solución
Y una maldición
entre los dientes
con sabor amargo y espinas.
En deuda tu aliente
que se encaja
en mis costillas deformadas.
Susurro,
tú sorbes
los restos del naufragio.
Tu contorno
se niega a lo lejos,
bajo estas sábanas
donde tú reverberas
y desapareces.
entre los dientes
con sabor amargo y espinas.
En deuda tu aliente
que se encaja
en mis costillas deformadas.
Susurro,
tú sorbes
los restos del naufragio.
Tu contorno
se niega a lo lejos,
bajo estas sábanas
donde tú reverberas
y desapareces.
Contra la física y la química
¿Exactamente para qué dormías entre mis piernas?
No recurras a la gravedad para responder.
Tampoco es válida la Teoría de la conservaciónb de la energía.
No recurras a la gravedad para responder.
Tampoco es válida la Teoría de la conservaciónb de la energía.
Definiciones
Ahora observas tus deseos esmirriados.
Suspiros:
Instantes en los que el corazón deja de ignorar las ausencias.
Suspiros:
Instantes en los que el corazón deja de ignorar las ausencias.
Arruinados
Medidas desmedidas
para conjugarme en pasado.
Amores desarmados
para restaurarse intoxicado.
Tú,
permanente e indeleble,
tratando de no sonreir en mi boca.
para conjugarme en pasado.
Amores desarmados
para restaurarse intoxicado.
Tú,
permanente e indeleble,
tratando de no sonreir en mi boca.
No me persigas,
no es necesario.
Sabes que tropiezo cuando quieras.
Sin amor pero con salvación
Cuanto más te añoro,
más voy al teatro.
Salgo ganando, de este extraño modo.
Por ello, ya tengo mi abono de escena comtemporánea.
EL AGUJERO DEL AVESTRUZ Teatro Pradillo
Escupir en el tiempo Teatro Pradillo
Yo cocino y él friega los platos
POETIC DISASTERS Sala Cuarta Pared
más voy al teatro.
Salgo ganando, de este extraño modo.
Por ello, ya tengo mi abono de escena comtemporánea.
EL AGUJERO DEL AVESTRUZ Teatro Pradillo
Escupir en el tiempo Teatro Pradillo
Yo cocino y él friega los platos
POETIC DISASTERS Sala Cuarta Pared
Desasosiego
Echo de menos caminar por orillas distantes y lejanas del río.
Él sabe por qué.
Yo sé por qué.
Él sabe por qué.
Yo sé por qué.
Ondo lo egin
Ahora mismo siento pena.
No pregunten nada.
No se lo puedo explicar.
Yo sé por qué es.
Él sabe por qué es.
Simplemente, les invito a llorar.
Buenas y acomodadas noches.-
Gracias a los que llegaron nuevos y a los que permanecen.-
No pregunten nada.
No se lo puedo explicar.
Yo sé por qué es.
Él sabe por qué es.
Simplemente, les invito a llorar.
Buenas y acomodadas noches.-
Gracias a los que llegaron nuevos y a los que permanecen.-
Emocionada

Daniel Mordzinski los retrata a todos
El fotógrafo de los escritores
Desdel El País
Esta foto, con menos arte, la pude haber hecho yo el día que estuve en Santos Lugares. Señores y Señoras, vean a este hombre, aprecien esa mirada y díganme qué sienten.
Fútbol, cal y arena
Reconozco que me gusta ir al Santiago Bernabeu, comparto abono con mi madre, así que lo frecuento bastante.
Sí, ya me lo ha dicho mucha gente: no pega que me guste el fútbol, pero así soy.
Me gusta el fútbol pero a los aficionados maleducados lés pondría un tapón en la boca. Odio las cosas que dicen.
Yo soy apasionada, intento entender cada día un poco más el espectáculo que disfruto pero sigo sin comprender qué tiene que ver todo eso con los comentarios y las actitudes vergonzosas que observo.
Algunos de los días de partido, hasta le cedo el abono a mi madre y me quedo en casa con tal de no oír determinadas chorradas.
Por no hablar de los "muchachitos" (los odiosos muchachitos) de las banderas trasnochadas e irrespetuosas.
Volveremos, lo mismo un día me pegan porque mientras mis compañeros de asiento dicen verdaderas burradas, yo defiendo el fair play. ¡Un día me voy a llevar una bofetada! Mientras...
Sí, ya me lo ha dicho mucha gente: no pega que me guste el fútbol, pero así soy.
Me gusta el fútbol pero a los aficionados maleducados lés pondría un tapón en la boca. Odio las cosas que dicen.
Yo soy apasionada, intento entender cada día un poco más el espectáculo que disfruto pero sigo sin comprender qué tiene que ver todo eso con los comentarios y las actitudes vergonzosas que observo.
Algunos de los días de partido, hasta le cedo el abono a mi madre y me quedo en casa con tal de no oír determinadas chorradas.
Por no hablar de los "muchachitos" (los odiosos muchachitos) de las banderas trasnochadas e irrespetuosas.
Volveremos, lo mismo un día me pegan porque mientras mis compañeros de asiento dicen verdaderas burradas, yo defiendo el fair play. ¡Un día me voy a llevar una bofetada! Mientras...
Montando una coreografía
Si avanzamos, contaré más-.
De momento, hay poco-.
Una camiseta.
Una tela enrollada, tiene que pasarse la pieza bailando con ella. Amargadas, atadas.
Luego será serpiente a la que pisarán.
De momento, hay poco-.
Una camiseta.
Una tela enrollada, tiene que pasarse la pieza bailando con ella. Amargadas, atadas.
Luego será serpiente a la que pisarán.
Cajones:
amores y sueños,
mariposas oníricas,
yo mi me conmigo
Lo dicho al susodicho
Mis puntos suspensivos acaban
en tu punto final.
Disfrazado de nexo copulativo
tristemente no superabas lo adversativo.
en tu punto final.
Disfrazado de nexo copulativo
tristemente no superabas lo adversativo.
Derrotas
Mis sueños serán,
sino cenizas, rutinas.
Anclados dolores
pasajeros,
pasados,
esculpidos por el tiempo.
sino cenizas, rutinas.
Anclados dolores
pasajeros,
pasados,
esculpidos por el tiempo.
No estamos muertos
La columna
Me ha encantado la columna de hoy de Juan José Millás.
No es la primera vez que me produce carcajadas.
Si quieren leer...
No es la primera vez que me produce carcajadas.
Si quieren leer...
Y sin eso, no soy Nada
Vomito en la hoja en blanco
en el metro
en los atardeceres.
Dolores disfrazaros de placeres.
Soy palabras atrapadas en un cuaderno.
Soy sueños que trepan por el folio.
Soy celulosa en el pijama
Soy tinta en la cama.
en el metro
en los atardeceres.
Dolores disfrazaros de placeres.
Soy palabras atrapadas en un cuaderno.
Soy sueños que trepan por el folio.
Soy celulosa en el pijama
Soy tinta en la cama.
Sesgos
De la noche me escapé con sueños de maicena,
arrastrando atropelladamente las cadenas,
que me impusiste mientras me perfumabas el corazón,
con veneno edulcorado y botellas de alcohol.
arrastrando atropelladamente las cadenas,
que me impusiste mientras me perfumabas el corazón,
con veneno edulcorado y botellas de alcohol.
Silencios mordaces
Nuestro destino desparramado con las horas muertas.
Cuéntame, sobre el cadáver de nuestro amor
a qué sabe la derrota y el tiempo que se rasgó.
No, mejor calla,
que con tu lengua de amoniaco todo produce escozor.
Cuéntame, sobre el cadáver de nuestro amor
a qué sabe la derrota y el tiempo que se rasgó.
No, mejor calla,
que con tu lengua de amoniaco todo produce escozor.
Nosotros y la revolución
Llegué del trabajo cansada, pero nunca derrotada. Mientras preparábamos una estupenda ensalada para compartir, tú me contabas los secretos de tu día. Adoraba la pasión con que juntabas las piezas de tu rutina. Rutina dormida que contigo se convertía en feroz compás. Luego, conforme yo relataba los combates en lo que me había tocado participar,la risa se iba maquillando con ternura. Te acercaste, me abrazaste y me susurraste al oído:
- Vaya dos rebeldes ilusos que estamos hechos.
Yo te devolví, con la misma picardía, la invitación a reirnos de nosotros mismos.
- Ilusos no, ilusionados.
Y así, hasta entre nosotros entrenados del mismo modo, nacían también constantes estampidas de guerra y evolución.
Durante la cena, empezamos a explorar la inquietud de los cuerpos. Tuvimos suerte, la ensalada no se enfría. No es un dato relevante porque tampoco la acabamos. Yo decidí no volver al salón, no quería renunciar al calor de las sábanas y los besos articulados. Tú, más manso con la obligación, recogiste e salón y la cocina. Después no desperdiciaste ni un segundo y volviste al recreo.
Dulces y comestibles
Frente a mí, sobre la alfombra del baño, me dijiste:
- Cuando acabemos con la ducha miras lo que hay en el bolsillo de mi abrigo.
- ¿Qué has traido?-. Pregunté yo, impaciente y congelada. Recordemos que yo ya llevaba menos ropa que tú.
- Tranquila, son unas gominolas de esas que tanto disfrutas.
- ¡Qué bien! Me las voy a comer todas.
- No, esta vez me las zampó yo. Tú sólo me las vas a ofrecer con tus dedos. Pausadamente, colocándote una a una las falanges de tus manos.
- Cuando acabemos con la ducha miras lo que hay en el bolsillo de mi abrigo.
- ¿Qué has traido?-. Pregunté yo, impaciente y congelada. Recordemos que yo ya llevaba menos ropa que tú.
- Tranquila, son unas gominolas de esas que tanto disfrutas.
- ¡Qué bien! Me las voy a comer todas.
- No, esta vez me las zampó yo. Tú sólo me las vas a ofrecer con tus dedos. Pausadamente, colocándote una a una las falanges de tus manos.
Cellisca
Te va a hervir la sangre
cuando alcances el embozo de mi cama.
Mientras, maldigamos la distancia truculenta
y el acíbar atrapado en tu garganta.
Anhelo el pandeo de mi cuerpo entre tus manos
y que tu boca desenrede las costuras del lamento.
Desabróchame los besos que no nos pertecen.
Lámeme las heridas que desgarran mi sosiego.
Yo lucharé por localizar tus sueños y tu apetito.
Hazañas para que salga el sol cada mañana.
Inexplicablemente
Me sacaste por los pelos hasta el descansillo de casa.
Al instante echaste la llave y no pude volver a por mis pertenencias.
A veces, me acuerdo de los cuadernos en los que escribía.
Algunas noches, también echo de menos la cama en la que disfrutaba con otros.
Me cuentan que llevas un tiempo publicando con mi pseudónimo.
Me dicen que de noche, usas mi ropa.
Ahora, incluso, te muerdes las uñas.
Si te da por pensar, preocúpate.
Al instante echaste la llave y no pude volver a por mis pertenencias.
A veces, me acuerdo de los cuadernos en los que escribía.
Algunas noches, también echo de menos la cama en la que disfrutaba con otros.
Me cuentan que llevas un tiempo publicando con mi pseudónimo.
Me dicen que de noche, usas mi ropa.
Ahora, incluso, te muerdes las uñas.
Si te da por pensar, preocúpate.
Porque no se es lo que se quiere ser.
Se es, lo que se es.
Aviso importante: nadie debe darse por aludido.
Pensando...
No hay peores mentiras que las que cuentas a ti mismo.
Esas son las que no te dejan disfrutar de la vida que tienes.
Esas son las que no te dejan disfrutar de la vida que tienes.
Aprendiendo, siempre aprendiendo
El primer fuego fue por frotamiento y originó la llama sexual.
Alice A. Bailey
Alice A. Bailey
Un cambio en los climas del corazón. Dylan Thomas.
Un cambio en los climas del corazón
vuelve seco lo húmedo, la bala de oro estalla
sobre la tumba helada.
Un clima en la comarca de las venas
cambia la noche en día; la sangre entre sus soles
ilumina al viviente gusano.
Un cambio en el ojo advierte a tiempo
la ceguera hasta el hueso; y el útero incorpora
una muerte mientras surge la vida.
Una sombra en el clima del ojo
es a medias su luz; el mar sondeado irrumpe
sobre una tierra sin arpones.
La semilla que del lomo hace una selva
divide en dos su fruto; y la mitad se escurre
lenta en un viento dormido.
Un clima en la carne y el hueso
es seca y húmeda; el viviente y el muerto
se mueven como espectros ante el ojo.
Un cambio en el clima del mundo
vuelve espectro al espectro; y cada niño dentro su madre
se repliega en su doble de sombra.
Un cambio echa la luna dentro del sol,
tira de las ajadas cortinas de la piel;
y el corazón entrega a sus muertos.
Versión de Elizabeth Azcona Cranwell
vuelve seco lo húmedo, la bala de oro estalla
sobre la tumba helada.
Un clima en la comarca de las venas
cambia la noche en día; la sangre entre sus soles
ilumina al viviente gusano.
Un cambio en el ojo advierte a tiempo
la ceguera hasta el hueso; y el útero incorpora
una muerte mientras surge la vida.
Una sombra en el clima del ojo
es a medias su luz; el mar sondeado irrumpe
sobre una tierra sin arpones.
La semilla que del lomo hace una selva
divide en dos su fruto; y la mitad se escurre
lenta en un viento dormido.
Un clima en la carne y el hueso
es seca y húmeda; el viviente y el muerto
se mueven como espectros ante el ojo.
Un cambio en el clima del mundo
vuelve espectro al espectro; y cada niño dentro su madre
se repliega en su doble de sombra.
Un cambio echa la luna dentro del sol,
tira de las ajadas cortinas de la piel;
y el corazón entrega a sus muertos.
Versión de Elizabeth Azcona Cranwell
Muy buenos días
"Viajo para descubrir al otro. La gente es lo importante. Viajando comprendes que no eres el centro del mundo".
Colin Thubron, escritor.
EL PAÍS SEMANAL
Música es 3
Colin Thubron, escritor.
EL PAÍS SEMANAL
Música es 3
¡INSULINA!
El azúcar que inundaba tu cuerpo me saturó.
No eras dulce, eras destructivamente empalagoso.
No eras dulce, eras destructivamente empalagoso.
No quiero más pasteles...
quiero pastas de té.
El sábado por la noche cerramos.
Decidí hacer lo que correspondía,
ser elegante.
O.D. 0086/1998
Mil lunas, mil noches, mil anhelos.
Te echo de menos encolerizadamente.
Me dueles cotidianamente.
El cerebelo agazapado para no recordar.
Los tímpanos desaprendiendo a escuchar.
La boca malgastándose en cuerpos que no saben vibrar.
Las cuerdas vocales me estrangulan el alma a golpes de tangos y fados mal entonados.
El lóbulo
temporal
lleva
Te echo de menos encolerizadamente.
Me dueles cotidianamente.
El cerebelo agazapado para no recordar.
Los tímpanos desaprendiendo a escuchar.
La boca malgastándose en cuerpos que no saben vibrar.
Las cuerdas vocales me estrangulan el alma a golpes de tangos y fados mal entonados.
El lóbulo
temporal
lleva
meses
reduciendo
su capacidad
Rasgos del amor maldito
Últimamente...
tantas promesas vacías
tantos besos furtivos
tantos abrazos fríos.
Enfrentarme al deseo con las espadas de barro,
que ni hieren ni rasgan.
Malgasto la rabia y afixio la esperanza.
tantas promesas vacías
tantos besos furtivos
tantos abrazos fríos.
Enfrentarme al deseo con las espadas de barro,
que ni hieren ni rasgan.
Malgasto la rabia y afixio la esperanza.
Metámoforas
Por tu forma de querer eres brujo en las estrecheces y, cuando usas las palabras, genio ocultándome la luz.
Para que el tacto conste en acta
- Desnúdate.
- Antes , ponte esta venda.
- ¿Por qué?
- Por mis heridas y cicatrices.
- No te preocupes no me importa verlas. Me gustas.
- No me preocupa que las veas pero quiero que las sientas.
- Antes , ponte esta venda.
- ¿Por qué?
- Por mis heridas y cicatrices.
- No te preocupes no me importa verlas. Me gustas.
- No me preocupa que las veas pero quiero que las sientas.
Seguimos siendo extraños enamorados que comparten sueños
Podía leerse en el ambiente que esa noche no íbamos a dormir solos. Tú llevabas varias horas observando como yo jugaba con mis amigas al mus. Los últimos órdagos yo ya no los echaba pensando en mis cartas. Sonreía, te reías.
Mis acompañantes decidieron que aquel bar nos llevaba por la mala vida y que era momento de irnos a bailar. Nos levantamos de la mesa que ocupábamos.
Sabías entender el lenguaje corporal a la perfección. Así que te acercaste y me retaste a una partida de ajedrez. Recuerdo la cara de mis amigas ante aquella proposición. Ella no se habían dado cuenta de nada en aquella velada. Acepté encantada, aunque me vi obligada a echar a mis amigas del local pues querían sentarse de nuevo para ver la partida. Les invité a irse, yo ya las alcanzaría más tarde.
Jugamos nuestra partida de ajedrez, otra de dominó y alguna más al intelec. Nos retamos hasta que nos echaron del bar. En la calle, sin un ápice de cobardía, decidiste pornerme en un brete.
- Te toca elegir. Dejar tiradas a tus amigas o dejarme tirado a mí.
En aquel momento, el miedo sí vino a visitarme. Incluso fue consciente de que mis piernas comenzaron a temblar. Lo notaste por ello decidiste ponerte mi mano en tu corazón. Ahora también yo sabía que aquello era nuevo para ti.
- Vamos a atrevernos ¿No?
Tuve poco tiempo para plantearse cuál sería el siguiente episodio, pero hubiera apostado por que sucedería en tu casa. Sin embargo, me diste una lección en aquel instante: contigo nada sería como yo lo esperase.
- ¿Seguimos disfrutando del juego?
- Sí, por qué no.
- ¿Qué propones?
- ¿Yo? Pensé que ibas a decir algo.
- Lo iba a hacer pero ya que yo he sido el que ha arriesgado con la partida de ajedrez. Me parece que es tu turno para pasar a la acción.
- Karaoke y ahora no puedes negarte.
- Ya pero... yo.... conto fatal.
- Ya tenemos un nuevo juego quién de los dos cantará peor.
Nos fuimos corriendo, acababa de empezar a llover, a uno de los karaokes más cercanos. Tuvimos que esperar en la puerta. Primero porque estaba lleno, luego porque estábamos, en opinión del puerta, demasiado mojados para cantar nada. Esperamos pacientemente, compartiendo anécdotas de días de lluvía. En esa prueba me concediste el primer premio. Comentaste que nunca antes habías conocidos a una persona que se hubiera caído entera en un charco al correr para coger el autobús, y encima, no le hubieran dejado subir. Al cabo de una hora, nos permitieron la entrada.
Decidimos que tú cantabas peor, no porque afinaras menos, en ese estábamos empatados, sino porque yo al menos bailaba mejor por lo que algo más de gracia tenía en aquel escenario patético y hortera.
Después nos dirigimos al bingo. Aquella cena difícilmente la olvidemos en la vida.
Nos pasamos la noche corriendo aventuras. Haciendo que las calles de Madrid fueran parte de nuestro sueño y sin dormir solos, más bien, sin dormir.
A las 7 y media de la mañana te convencí para ir a la estación de Atocha. No tenías ni idea de a donde te llevaba pero costó poco verte involucrado en mi locura.
Segovia fue nuestro destino. Segovia una estupenda parrillada y el páramo donde echarnos la siesta. Nos hacía mucha gracia la forma en la que la gente nos miraba.
A las 9 de la noche volvimos para Madrid. Habíamos dispuesto de mucho tiempo para compartir derechos y deberes por lo que tú ya sabías que yo tenía que levantarme a las 7 al día siguiente. Por ello, te ofreciste para acompañarme a casa. Yo quise quitarte esa idea de la cabeza, no era justo, yo ya sabía que vivías en Delicias. No hubo forma de convencerte y nos encaminamos, de la mano, hacia la zona en la que se sitúa mi domicilio.
Nos despedimos en la puerta, sin intercambiar números de teléfonos. Pensamos que otro encuentro inesperado era la mejor forma de proseguir con aquella historia.
Yo, en el ascensor, pensaba en ti encaminándote de nuevo hacia el metro. Entré en mi casa y me asomé a la ventana. Seguías en el portal.
- ¿Qué haces aún ahí?.- Pregunté.
- Provocar otro encuentro inesperado.
Me acerqué al telefonillo y te abrí la puerta.
Desde entonces inesperadamente tu sonrisa es la que me da los buenos días todas las mañanas. Inesperadamente somos dos amantes y dos amigos que los domingos se recorren el rastro en solitario para encontrarse fingiéndose desconocidos.
Mis acompañantes decidieron que aquel bar nos llevaba por la mala vida y que era momento de irnos a bailar. Nos levantamos de la mesa que ocupábamos.
Sabías entender el lenguaje corporal a la perfección. Así que te acercaste y me retaste a una partida de ajedrez. Recuerdo la cara de mis amigas ante aquella proposición. Ella no se habían dado cuenta de nada en aquella velada. Acepté encantada, aunque me vi obligada a echar a mis amigas del local pues querían sentarse de nuevo para ver la partida. Les invité a irse, yo ya las alcanzaría más tarde.
Jugamos nuestra partida de ajedrez, otra de dominó y alguna más al intelec. Nos retamos hasta que nos echaron del bar. En la calle, sin un ápice de cobardía, decidiste pornerme en un brete.
- Te toca elegir. Dejar tiradas a tus amigas o dejarme tirado a mí.
En aquel momento, el miedo sí vino a visitarme. Incluso fue consciente de que mis piernas comenzaron a temblar. Lo notaste por ello decidiste ponerte mi mano en tu corazón. Ahora también yo sabía que aquello era nuevo para ti.
- Vamos a atrevernos ¿No?
Tuve poco tiempo para plantearse cuál sería el siguiente episodio, pero hubiera apostado por que sucedería en tu casa. Sin embargo, me diste una lección en aquel instante: contigo nada sería como yo lo esperase.
- ¿Seguimos disfrutando del juego?
- Sí, por qué no.
- ¿Qué propones?
- ¿Yo? Pensé que ibas a decir algo.
- Lo iba a hacer pero ya que yo he sido el que ha arriesgado con la partida de ajedrez. Me parece que es tu turno para pasar a la acción.
- Karaoke y ahora no puedes negarte.
- Ya pero... yo.... conto fatal.
- Ya tenemos un nuevo juego quién de los dos cantará peor.
Nos fuimos corriendo, acababa de empezar a llover, a uno de los karaokes más cercanos. Tuvimos que esperar en la puerta. Primero porque estaba lleno, luego porque estábamos, en opinión del puerta, demasiado mojados para cantar nada. Esperamos pacientemente, compartiendo anécdotas de días de lluvía. En esa prueba me concediste el primer premio. Comentaste que nunca antes habías conocidos a una persona que se hubiera caído entera en un charco al correr para coger el autobús, y encima, no le hubieran dejado subir. Al cabo de una hora, nos permitieron la entrada.
Decidimos que tú cantabas peor, no porque afinaras menos, en ese estábamos empatados, sino porque yo al menos bailaba mejor por lo que algo más de gracia tenía en aquel escenario patético y hortera.
Después nos dirigimos al bingo. Aquella cena difícilmente la olvidemos en la vida.
Nos pasamos la noche corriendo aventuras. Haciendo que las calles de Madrid fueran parte de nuestro sueño y sin dormir solos, más bien, sin dormir.
A las 7 y media de la mañana te convencí para ir a la estación de Atocha. No tenías ni idea de a donde te llevaba pero costó poco verte involucrado en mi locura.
Segovia fue nuestro destino. Segovia una estupenda parrillada y el páramo donde echarnos la siesta. Nos hacía mucha gracia la forma en la que la gente nos miraba.
A las 9 de la noche volvimos para Madrid. Habíamos dispuesto de mucho tiempo para compartir derechos y deberes por lo que tú ya sabías que yo tenía que levantarme a las 7 al día siguiente. Por ello, te ofreciste para acompañarme a casa. Yo quise quitarte esa idea de la cabeza, no era justo, yo ya sabía que vivías en Delicias. No hubo forma de convencerte y nos encaminamos, de la mano, hacia la zona en la que se sitúa mi domicilio.
Nos despedimos en la puerta, sin intercambiar números de teléfonos. Pensamos que otro encuentro inesperado era la mejor forma de proseguir con aquella historia.
Yo, en el ascensor, pensaba en ti encaminándote de nuevo hacia el metro. Entré en mi casa y me asomé a la ventana. Seguías en el portal.
- ¿Qué haces aún ahí?.- Pregunté.
- Provocar otro encuentro inesperado.
Me acerqué al telefonillo y te abrí la puerta.
Desde entonces inesperadamente tu sonrisa es la que me da los buenos días todas las mañanas. Inesperadamente somos dos amantes y dos amigos que los domingos se recorren el rastro en solitario para encontrarse fingiéndose desconocidos.
Bienvenido
Despejaste mi cara
me diste un beso dulce en la mejilla.
Nos encontrábamos por tercera vez.
Yo descendí `por la calle de la Palma con tu sonrisa por objetivo.
Han acontecido muchas citas más y...
seguimos siendo amigos.
me diste un beso dulce en la mejilla.
Nos encontrábamos por tercera vez.
Yo descendí `por la calle de la Palma con tu sonrisa por objetivo.
Han acontecido muchas citas más y...
seguimos siendo amigos.
Cajones:
quien tiene un amigo tiene un tesoro
The Gift
No era el primer concierto que veía de este grupo, aunque sí era el primero que disfrutaba en un teatro. Al principio eché de menos el poder levantarme y bailar. Luego, no añoré nada porque ellos mismos nos invitaron a levantarnos y gozar de toda su energía.
La vocalista sigue siendo un terremoto, pura energía.
Y la compañía ha sido perfecta. ¡Gracias!
Comentaria más cosas, pero a buen entendedor...
La vocalista sigue siendo un terremoto, pura energía.
Y la compañía ha sido perfecta. ¡Gracias!
Comentaria más cosas, pero a buen entendedor...
Querido, estimado y sobrevalorado pasado:
Los vasos con el olvido están dispuestos en la mesa. Te invito a beber para que mi ausencia no entorpezca tu estío ni arañe tu alma en las noches mudas que ahora te sirven.
Los sueños cambian e, incluso, algunos los borráis del presente. Es más cómodo no escuchar al deseo que comer todos los días con la frustración sentada al otro lado de la mesa. Las rendiciones no repiten, los fracasos normalmente provocan acidez.
Antes, tenías un enorme bote de bicarbonato en la estantería de tu baño. Frecuentemente recurrías a él. No estabas sano pero, al menos, no nadabas plácidamente en la ignorancia. Cada sorbo de aquel agua intoxicada era un paso más para no salvarse y estrujarse la lucha por el alma.
Tu actitud es respetable e incluso normal (ya conocemos las connotaciones de esta palabra).
Un futuro anodino y disfrazado de mediocridad, a ti te compensa, a mí no me conviene.
Los sueños cambian e, incluso, algunos los borráis del presente. Es más cómodo no escuchar al deseo que comer todos los días con la frustración sentada al otro lado de la mesa. Las rendiciones no repiten, los fracasos normalmente provocan acidez.
Antes, tenías un enorme bote de bicarbonato en la estantería de tu baño. Frecuentemente recurrías a él. No estabas sano pero, al menos, no nadabas plácidamente en la ignorancia. Cada sorbo de aquel agua intoxicada era un paso más para no salvarse y estrujarse la lucha por el alma.
Tu actitud es respetable e incluso normal (ya conocemos las connotaciones de esta palabra).
Un futuro anodino y disfrazado de mediocridad, a ti te compensa, a mí no me conviene.
delitos emocionales
Moradores de ansias ajenas,
ladrones de mañanas prometedoras,
asesinos de pasitos de colores
secuestradores de sueños aterciopelados,
¡Todos, delincuentes, condenados!
ladrones de mañanas prometedoras,
asesinos de pasitos de colores
secuestradores de sueños aterciopelados,
¡Todos, delincuentes, condenados!
Sueños extrañamente inconclusos
Ella ya lo había perdido todo. Habían pasado 15 meses desde su ruptura. La niña bonita, dicen algunos. La niña odiada, pensaba ella. Justo en ese aniversario, ella decidió desahacerse de todos los recuerdos y mandárselos a él en una linda caja.
Se puso frente al espejo. Comenzó cortándose los lóbulos de las orejas. Verlos impicaba recordar cada una de las veces en las que él conquistaba salvajemente esas puertas a su cuerpo, para después continuar arrasándolo por dentro.
Luego, tomó unos alicantes. Sabía que venía algo doloroso, eran muchas piezas dentales las que tenía que arrancarse. Sin embargo, su afán por eliminar los rastros de ese amor era mucho más potente que cualquier dolor. Con la única muela del juicio que había, tuvo serias dificultades pero lo consiguió, hacer palanca siempre le resultó un buen recurso.
Después, llegó el turno de los labios. Primero el inferior que siempre tuvo más protagonismo en aquella novela sucia y amarga. Casi al instante el eterno secundario, el labio inferior.
La duda le surgió en ese momento por qué continuar, por los ojos o por la piel. Consideró mejor opción dejar en el último lugar los ojos, siempre se recomienda tener plena conciencia de lo que se está haciendo.
Eliminar la piel era una tarea sencilla, quizás lo más complejo era meterla en la caja sin arrugarla en exceso. Era casi una experta en aquella labor. ¡Quién ha dicho que comerse las uñas no tiene ventajas! Un pequeño y preciso mordisco en un padrastro y descoser y cantar, en este caso. Ojálá hubiera tenido un cómplice para el delito, pues pisó el pliegue del ombligo al intentar doblarla. Tras mucho sudar, no podemos decir sudor porque no lo sintió, había alcanzado la última fase de la katarsis.
Como era diesta de ojo, comenzó por el izquierdo que le era menos útil. Fue a la cocina a por una cuchara sopera. Lo consideró una buena herramienta. Uno y dos. Seguidamente, tanteando, los colocó en una huevera que ya había preparado cuidadosamente.
Todo estaba guardado ya en la caja, con un ticket regalo. Por si acaso el receptor del regalo no quedaba satisfecho.
Ël único incoveniente es que nunca pudo concluir su sueño. Murió desengrada mientras se esmeraba haciendo el lazo de la caja.
Cajones:
relatándonos y relamiéndonos,
relatos
Cobardes planes de desmemoria
Canalla te sentí
mientras desnutrías mis sueños a mordisdos enrabietados.
Esta noche, siento más que la anterior
el veneno de tus besos
perfilando el contorno de mis labios.
El amor cual sanguijuela,
el recuerdo cual bandera.
mientras desnutrías mis sueños a mordisdos enrabietados.
Esta noche, siento más que la anterior
el veneno de tus besos
perfilando el contorno de mis labios.
El amor cual sanguijuela,
el recuerdo cual bandera.
Historias cotidianas y mundanas
Hoy, sin saber qué motivaciones me lanzaron a ello, volví a coger entre mis manos aquel libro que me lanzo a cuestionarme cada uno de los pasos que doy y a no querer conformarme con la vida que me regalan, blanda y gris. Quizás venía algo decepcionada con el mundo. Tengo demasiadas preguntas que nadie osa contentas, tengo inquietudes en el alma y cerrojos para la rabia.
Mi madre no necesita que le cuente como me siento. Le basta con mirarme a los ojos, si están apagados ella lo siente. Por ello hoy, mi madre se acercó y, sonriendo, me empezó a hablar de cuando yo era una enana inquieta y curiosa, a veces demasiado pesada, que no podía parar de preguntar. Me ha contado que siempre se iban a la cama agotados.
Recuerdo aquellos viajes imagunarios que me hacía con mi padre. Aquellos extraños juegos me hicieron interesarme por la geografía, sin duda y, en parte, me convirtieron en una soñadora empedernida. Disfrutaba jugando a los disfraces, fui mil personajes. No me gustaban las muñecas, aunque alguna tenía. A mí lo que me viciaba era el lego, el monopoly, el hundirla flota, el cluedo, etc.
La mayoría de los recuerdos que tienen que ver conmigo, mi madre los asocia ineludíblemente a un bolígrafo y a un cuaderno. Siempre garabateando y haciendo letras. Soñando que hacía obras de teatro. Mi madre recuerda entre risas, el día que cogí las páginas amarillas para llamar a Buero Vallejo y claro que llamé. Recuerdos de una niña de 10 años deseosa de conocer a Carmen Martín Gaite.
Luego, el capricho de tener una grabadora (capricho que mis padres no entendieron) para guardar todos los pensamientos y las ocurrencias que se me pasaran por la cabeza.
Yo y mi sueño de tener una librería y una papelería.
Yo y mis regalos caseros para fechas especiales, siempre mejor hacerlos que comprarlos.
Mi madre me mira y me comenta que si me pusiera aquellas dos coletas que solía llevar soy la misma niña preguntona e hiperactiva que era con 4 años.
Después no sé por qué le he soltado a mi madre que añoro la presencia de mi abuela y a mi abuelo . Mi abuela murió cuando yo tenía dos años. Sé que no es una tragedia pero mi madre me ha narrado tantas cosas de ellas, de cómo sacó adelante a sus hijos con un marido enfermo durante 12 años, de cómo me quería y me cuidaba durante esos dos años que estuvimos juntas. No sé, pienso en ella y en esos mimos (los de las abuelas) que yo tanto he echado en falta. A mi abuelo ni le conocí. Mi madre siempre dice que nos hubiéramos llevado bien. Era un hombre inquieto, lector empedernido y socialmente activo. ¡Hubiera aprendido tanto de él!
Mi madre no necesita que le cuente como me siento. Le basta con mirarme a los ojos, si están apagados ella lo siente. Por ello hoy, mi madre se acercó y, sonriendo, me empezó a hablar de cuando yo era una enana inquieta y curiosa, a veces demasiado pesada, que no podía parar de preguntar. Me ha contado que siempre se iban a la cama agotados.
Recuerdo aquellos viajes imagunarios que me hacía con mi padre. Aquellos extraños juegos me hicieron interesarme por la geografía, sin duda y, en parte, me convirtieron en una soñadora empedernida. Disfrutaba jugando a los disfraces, fui mil personajes. No me gustaban las muñecas, aunque alguna tenía. A mí lo que me viciaba era el lego, el monopoly, el hundirla flota, el cluedo, etc.
La mayoría de los recuerdos que tienen que ver conmigo, mi madre los asocia ineludíblemente a un bolígrafo y a un cuaderno. Siempre garabateando y haciendo letras. Soñando que hacía obras de teatro. Mi madre recuerda entre risas, el día que cogí las páginas amarillas para llamar a Buero Vallejo y claro que llamé. Recuerdos de una niña de 10 años deseosa de conocer a Carmen Martín Gaite.
Luego, el capricho de tener una grabadora (capricho que mis padres no entendieron) para guardar todos los pensamientos y las ocurrencias que se me pasaran por la cabeza.
Yo y mi sueño de tener una librería y una papelería.
Yo y mis regalos caseros para fechas especiales, siempre mejor hacerlos que comprarlos.
Mi madre me mira y me comenta que si me pusiera aquellas dos coletas que solía llevar soy la misma niña preguntona e hiperactiva que era con 4 años.
Después no sé por qué le he soltado a mi madre que añoro la presencia de mi abuela y a mi abuelo . Mi abuela murió cuando yo tenía dos años. Sé que no es una tragedia pero mi madre me ha narrado tantas cosas de ellas, de cómo sacó adelante a sus hijos con un marido enfermo durante 12 años, de cómo me quería y me cuidaba durante esos dos años que estuvimos juntas. No sé, pienso en ella y en esos mimos (los de las abuelas) que yo tanto he echado en falta. A mi abuelo ni le conocí. Mi madre siempre dice que nos hubiéramos llevado bien. Era un hombre inquieto, lector empedernido y socialmente activo. ¡Hubiera aprendido tanto de él!
Para que los españoles no olviden e incluso algunos no ignoren.
Nos negamos al olvido (Reproduzco una Carta al Directo de hoy en El País, porque me removió el alma y me provocó mucha rabia, por si la quieren leer en el periódico)
Con sorpresa, asombro e indignación hemos leído el obituario que el periódico de su dirección dedica el 14 de enero al comisario de policía Manuel Ballesteros, al que presenta como "experto antiterrorista y participante en las conversaciones de Argel".
Se afirma en el texto que "Manuel Ballesteros comenzó su carrera en el Ministerio del Interior en 1979 al frente de la Comisaría General de Información", hecho éste que no se ajusta a la verdad. Manuel Ballesteros comenzó su carrera como policía mucho antes, en la tristemente recordada y temida Brigada Político Social (BPS), instrumento policial del régimen franquista para la represión de todos aquellos que luchábamos por la libertad y la democracia. Equivalente a la DINA chilena de Pinochet, la BPS se mostró especialmente "eficaz" en la persecución, detención y tortura de sindicalistas, comunistas y demócratas en general. Fue así como Manuel Ballesteros labró su porvenir.
En Valencia somos muchos los que recordamos su celo en estos menesteres. Manuel Ballesteros logró triste notoriedad en noviembre de 1968 con la detención en Valencia de 36 comunistas y sindicalistas que durante largos días fueron brutalmente torturados. Él y sus compañeros de la BPS les golpearon y aplicaron corrientes eléctricas sin ningún tipo de piedad. Dos años después, repetiría su "hazaña" con un grupo de jóvenes universitarios, torturados personalmente por Ballesteros durante 18 días y 18 noches, desde el 23 de abril hasta el 11 de mayo de 1971. Su nombre está inexorablemente unido a estos gravísimos hechos. Ignorarlo sería una afrenta a las víctimas y a sus familiares, especialmente para los que han muerto, como el economista Ángel Guardia, o Antonio Palomares, dirigente y diputado comunista en las Cortes que elaboraron la Constitución, diputado también en las Cortes Valencianas y uno de los padres del Estatut. Como muy bien recordaba su periódico en el obituario publicado el 25 de marzo pasado, a consecuencias de las torturas, Antonio Palomares "había perdido varios centímetros de estatura, tenía tres vértebras soldadas y el diafragma deformado...".
Al igual que tantos otros, Ballesteros quiso después borrar su pasado y construirse una imagen "profesional". Contribuir a ello significa borrar largos años de lucha y resistencia antifranquista. Supone silenciar de nuevo a los demócratas y daña el sistema de libertades que conseguimos a pesar de, entre otros, Ballesteros.
Los abajo firmantes, que sufrimos de manera directa la represión de este policía, nunca hemos pedido ningún tipo de revancha. Pero nos negamos al olvido y a que se reescriba nuestra historia. Su periódico no debería contribuir a ello.
Con sorpresa, asombro e indignación hemos leído el obituario que el periódico de su dirección dedica el 14 de enero al comisario de policía Manuel Ballesteros, al que presenta como "experto antiterrorista y participante en las conversaciones de Argel".
Se afirma en el texto que "Manuel Ballesteros comenzó su carrera en el Ministerio del Interior en 1979 al frente de la Comisaría General de Información", hecho éste que no se ajusta a la verdad. Manuel Ballesteros comenzó su carrera como policía mucho antes, en la tristemente recordada y temida Brigada Político Social (BPS), instrumento policial del régimen franquista para la represión de todos aquellos que luchábamos por la libertad y la democracia. Equivalente a la DINA chilena de Pinochet, la BPS se mostró especialmente "eficaz" en la persecución, detención y tortura de sindicalistas, comunistas y demócratas en general. Fue así como Manuel Ballesteros labró su porvenir.
En Valencia somos muchos los que recordamos su celo en estos menesteres. Manuel Ballesteros logró triste notoriedad en noviembre de 1968 con la detención en Valencia de 36 comunistas y sindicalistas que durante largos días fueron brutalmente torturados. Él y sus compañeros de la BPS les golpearon y aplicaron corrientes eléctricas sin ningún tipo de piedad. Dos años después, repetiría su "hazaña" con un grupo de jóvenes universitarios, torturados personalmente por Ballesteros durante 18 días y 18 noches, desde el 23 de abril hasta el 11 de mayo de 1971. Su nombre está inexorablemente unido a estos gravísimos hechos. Ignorarlo sería una afrenta a las víctimas y a sus familiares, especialmente para los que han muerto, como el economista Ángel Guardia, o Antonio Palomares, dirigente y diputado comunista en las Cortes que elaboraron la Constitución, diputado también en las Cortes Valencianas y uno de los padres del Estatut. Como muy bien recordaba su periódico en el obituario publicado el 25 de marzo pasado, a consecuencias de las torturas, Antonio Palomares "había perdido varios centímetros de estatura, tenía tres vértebras soldadas y el diafragma deformado...".
Al igual que tantos otros, Ballesteros quiso después borrar su pasado y construirse una imagen "profesional". Contribuir a ello significa borrar largos años de lucha y resistencia antifranquista. Supone silenciar de nuevo a los demócratas y daña el sistema de libertades que conseguimos a pesar de, entre otros, Ballesteros.
Los abajo firmantes, que sufrimos de manera directa la represión de este policía, nunca hemos pedido ningún tipo de revancha. Pero nos negamos al olvido y a que se reescriba nuestra historia. Su periódico no debería contribuir a ello.
Soborno amoroso
Laxitud para doblegarme con tus besos,
Aspirar esencias del paraíso perdido y
Molerme con las sacudidas de tu cuerpo.
Oiré mis llantos y no me inmutaré.
Robásteme órganos y pellejos,
Devolviéndome el dolor y las migrañas.
Imágenes de cuerpos enredados y desgatados.
Díscolo el amor que te profeso
Anclada a mi alma la triteza que no logro rezumar.
Aspirar esencias del paraíso perdido y
Molerme con las sacudidas de tu cuerpo.
Oiré mis llantos y no me inmutaré.
Robásteme órganos y pellejos,
Devolviéndome el dolor y las migrañas.
Imágenes de cuerpos enredados y desgatados.
Díscolo el amor que te profeso
Anclada a mi alma la triteza que no logro rezumar.
Ángel González y sus palabras andantes
El otro día mi tutor de prácticas del instituto me pidió que leyera este poema de Ángel González, dado su fallecimiento. Me puse muy nerviosa, leer un poema no es una tarea sencilla. Además, mi admiración hacia Ángel González es bien sabida por todos por lo que quería que esos alumnos de 16 años escucharan por unos minutos la belleza de estas palabras y comprendieran lo que quería trasmitir. Quizás, yo hubiera escogido otro poema para estos alumnos, pero todos son especiales y únicos.
INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL AMOR
Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia ( con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿Adónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.
INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL AMOR
Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia ( con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿Adónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.
Collage
Me cortaste la lengua para que mis
palabras no te escocieran.
Pregúntate por qué aún la llevas en tu bolsillo.
Reconversión de energías vitales
Cambiar los ritmos
para acelerar el encuentro de tus sueños y mi cuerpo en el mar.
Cambiar los guiños
de modo que nuestras manos se coordinen para luchar.
Cambiar los besos,
que el futuro se transforme en un dulce manjar.
Cambiar los tiempos.
El dolor caduco esfumándose.
El sudor y el deseo mezclándose.
para acelerar el encuentro de tus sueños y mi cuerpo en el mar.
Cambiar los guiños
de modo que nuestras manos se coordinen para luchar.
Cambiar de sábanas
para que los nuevos olores desciendan hasta nuestros sexos.
Cambiar de entrañas
hasta lograr amar sin torceduras y sin estafas.
Cambiar los besos,
que el futuro se transforme en un dulce manjar.
Cambiar los tiempos.
El dolor caduco esfumándose.
El sudor y el deseo mezclándose.
Amores de culto
Me gustan los besos castos,
los que estallan en tu mejilla
o se relajan en tu boca.
Adoro la forma en que cuidas el tiempo y sus desastres,
para dejarlos a mis pies,
convertidos en flores de colores.
los que estallan en tu mejilla
o se relajan en tu boca.
Adoro la forma en que cuidas el tiempo y sus desastres,
para dejarlos a mis pies,
convertidos en flores de colores.
Oxígenada
Odio saber que te mueves y te vas,
que te quedas y no estás.
Las manecillas cual navajas de afeitar.
Mis mañanas tus heridas,
Mis jadeos tus espinas.
que te quedas y no estás.
Las manecillas cual navajas de afeitar.
Mis mañanas tus heridas,
Mis jadeos tus espinas.
Barro
Escapar de los ruidos
y de las calles angostas donde resuena tu eco
encumbrado por la nostalgia
y el galope de los truenos de tu cuerpo.
Tu voz galana,
aún recorriendo el lóbulo de mi oreja
para contarme fechorias puntiagudas,
que si las sueñas, sangras.
Arrostro cada noche tus huellas
y ansio bocanadas de despertares nuevos y cercanos,
torsión de mis recuerdos
extinción de mis deseos.
Y en este charco donde se bañaron los marranos
sucumbe ya nuestro amor.
y de las calles angostas donde resuena tu eco
encumbrado por la nostalgia
y el galope de los truenos de tu cuerpo.
Tu voz galana,
aún recorriendo el lóbulo de mi oreja
para contarme fechorias puntiagudas,
que si las sueñas, sangras.
Arrostro cada noche tus huellas
y ansio bocanadas de despertares nuevos y cercanos,
torsión de mis recuerdos
extinción de mis deseos.
Y en este charco donde se bañaron los marranos
sucumbe ya nuestro amor.
It is the end ...
D.
D.
He tenido un fin de semana intenso. Quizás no hablé de la intensidad que me gustaría, pero reconozco que he estudiado bastante. No me quedaba otra, si quiero aprobar el exámen que tengo el sábado que viene. El tiempo del que dispongo entre semana para estudiar es nulo. Así que tendré que defenserme con lo que he estudiado hasta hoy. No es mucho, pero más de lo que esperaba. El C.A.P. reconozco que algo he aprendido (no todo el mundo or dirá esto) pero a mí me resulta muy útil motivarme engañándome, tal vez, con que estoy aprendiendo, con que de todo saco algo bueno que me hará crecer como profesional. Aunque, tranquilos no hay planes de presentarme a las oposiciones de junio de lengua y literatura. Yo sigo enamorada de trabajar como logopeda.
Para mí, me la he ganado
No hay verano en ese cuerpo que te posee.
Sólo inviernos congelados e inhóspitos.
Sin sueños no produces calor
y el frío paraliza tus manos.
Reinventándonos
Viaje al infinito
a la brida de tus nalgas.
El encendedor ardiendo
y el invierno llegando.
Por las noches desnudas mis sueños
y caminamos, de la mano,
por infinitas pasiones.
Sintiendo que mi boca es tu trabajo
que tu cuerpo es mi faena.
Segundos para empaparnos
de ese aire renovado
con gominolas y piruletas
a las que tú me has invitado.
Las noches eternas a mi cuerpo retornan
y se saborean silenciosos los besos.
Hambrientos momentos,
para matarse a amor y sentimientos.
a la brida de tus nalgas.
El encendedor ardiendo
y el invierno llegando.
Por las noches desnudas mis sueños
y caminamos, de la mano,
por infinitas pasiones.
Sintiendo que mi boca es tu trabajo
que tu cuerpo es mi faena.
Segundos para empaparnos
de ese aire renovado
con gominolas y piruletas
a las que tú me has invitado.
Las noches eternas a mi cuerpo retornan
y se saborean silenciosos los besos.
Hambrientos momentos,
para matarse a amor y sentimientos.
Me pregunto, te pregunto
¡Cuánto nos quejamos del mundo en que vivimos!
Pero ...
¿Qué hacemos por cambiarlo?
Pero ...
¿Qué hacemos por cambiarlo?
Narradores anonimatos
Se hizo una dirección de correo.
micuentacuentos@arriesgamos.com, por ejemplo,
todos los días le dedicaba un cuento desde el anonimato.
micuentacuentos@arriesgamos.com, por ejemplo,
todos los días le dedicaba un cuento desde el anonimato.
Objetos perdidos para amores encontrados
La primera vez que quedamos los dos solos era enero. Yo acudí a la cita puntualmente, él, por lo que vi, había llegado antes incluso. Nunca me encontré con él, sólo pude acercarme a sus zapatos. Parecían una invitación a que dejase algún regalo dentro de ellos. Esperé durante una hora, creo que era tiempo suficiente y me fui como había llegado, sola.
La segunda vez que intentamos pasar un rato agradable juntos, fue allá por el 23 de marzo cuando comienza la primevera. Yo estaba radiante y emocionada al igual que las flores lucían toda su belleza. Me senté en la mesa de la terraza del restaurante que me había dicho, la más próxima a la papelera. Allí había una almohada. No sabía qué debía hacer. Pasado unos minutos, osé levanté esa almohada, debajo sólo había un diente. Como el niño que deja un diente, esperando a que el "Ratoncito Pérez", le deje algún detalle a cambio de la infancia que se va esfumando.
Después de cada uno de esos episodios, me llamaba contentísimo para preguntarme si me había gustado la sorpresa. Nos conocimos en una fiesta, de esas donde coincides con conocidos que a la vez vienen con amigos, donde acabas que parece que conoces a todos y a nadie. Siempre, en esas llamadas, alude a que tras indagar sobre mí, le contaron que me encantaban las sorpresas y los momentos originales. Le dijeron que para enamorarme tenía que hacer "grandes cosas". Así que ahí estaba él, esforzándose en resultar intelectualmente atractivo.
La siguiente oportunidad la tuvo el día de mi cumpleaños. Calor sofocante en Madrid y yo en vez de encontrarme con su sonrisa me topó con sus calcetines malolientes. Seguro que Papá Noel le hubiera dejado un regalo. Yo le dejé las llaves de mi casa. No para que pasara nada especial, sino para que al menos, cuando él decidiera tuviesemos una conversación normal y sin objetos condicionantes.
Me llamó, no se lo cogí.
Esperé varias jornadas a que reaccionara. Y sonó el timbre. Creo que de mi boca comprendió mucho mejor cuáles eran mis sueños. Sin imposturas ni imposiciones.
Dejamos de ser dos personajes para ser dos personas.
P. y su lucha con las letras
P. es otro de esos niños que me hacen los días más amenos en mi trabajo. P. lleva 8 meses recibiendo tratamiento logoopédico Comenzó el tratamiento por un retraso moderado del lenguaje. No emitía los fonemas [k], [g], [d], [l], [r], ni los sinfones. Su morfosintaxis tampoco estaba en la media correspondiente a su edad. No era capaz de ordenar correctamente los elementos que formaban una oración y tenía muchas dificultades para planificar lo que quería decir. Mi intervención debía centrarse en el lenguaje oral. La comprensión lingüística era adecuada, respondía a las preguntas que le planteábamos y era capaz de ejecutar correctamente las consignas que le pedíamos.
P. tenía en aquel momento 4 años y medio, pero dado que acude a un colegio bilingüe (español-inglés), tan sólo le quedaba un mes para comenzar el proceso de aprendizaje de la lecto-escritura.
La inmadurez que P. presentaba en su lenguaje, se veía reflejaba en otras áreas de desarrollo. Hemos de decir que P. tiene dos hermanas, una de 13 años y otra de 16. Es decir, recibía mimos y atenciones de toda la familia que le seguía tratando como a un bebé.
Siempre, cuando comienzo el tratamiento, tengo una reunión con la profesora de mi paciente para tener más información del niño. En especial, en lo que respecta a su dimensión social y a la capacidad atencional.
El encuentro con la profesora de P. me confirmó lo que yo había observado en la sesión de evaluación, era un niño muy inquieto. La profesora me comentó que estaba desesperada, no había forma de que aprendiera ni los números ni las vocales. Por lo que, dado que ya tenían que empezar con la lectura de sílabas directas, dudaba mucho que ese fuera el colegio ideal para el niño.
Mi labor no era enseñar a P. las vocales ni el resto de objetivos escolares. Pero soy cabezota y me puse a ello. En parte, creía que P. no aprendía las vocales porque se aburría con los métodos del colegio. No le motivaban. Al fin y al cabo con 4 años y medio eres todavía muy niño como para aprender sentado en una mesa, sin jugar.
Nosotros jugamos con las vocales. No fue instantáneo pero a las ocho sesiones de logopedia, conocía las vocales a la perfección y los números.
Todo los días P. salía del colegio con deberes, fichas que no le habían dado a tiempo a hacer en clase y debía acabar en su casa. Los días que acudía al gabinete, las trabajábamos juntos. En la consulta, no tenía problema alguno para ejecutarlas adecuadamente.
Evidentemente, una vez hubo reconocido las vocales, pasé a la grafía de las mismas. No sin esfuerzo, lo logramos.
Los padres de P. tampoco trabajaban mucho con él en casa. Miedo me daba el período vacacional. En junio el niño era capaz de articular todos los fonemas de forma aislada, aunque el fonema [r], aún no lo había generalizado a su lenguaje espontáneo. Antes de las vacaciones de verano, decidió volver a ponerme en contacto con el colegio. Estaban contentos con la evolución, aunque en lectura y en inglés iba algo retrasado respecto a sus compañeros. Yo me había implicado en lo de la lectura pero el inglés ni pensaba tocarlo.
P. volvió en septiembre y tuve, de nuevo, una reunión en el colegio, esta vez con su profesora y la directora de infantil. La reunión fue complicada. Comentaban que P. no era un niño para ese colegio, su argumento era que le costaba mucho aprender y durante este año tenía que seguir con la lecto-escritura y lo veían imposible. Evidentemente, reconocí que P. era un alumno difícil con un ritmo de aprendizaje dispar al de otros niños, pero que también adaptando un poco su metodología conseguirían mayores logros.
Me comentaron el método con el que trabajaban la lecto-escritura, el fotosilábico de Palau. Dado que debo ser muy tonta, comenzaron a justificarme por qué usaban ese método. No hizo falta que acabaran la explicación, entiendo ese método (aunque creo que los hay mejores) para un colegio bilingüe. Sin embargo, les comenté que creía que P. no iba a ser capaz de hacer las inferencias necesarias para aprender a leer con ese método.
Durante septiembre y octubre, seguí con mis objetivos del lenguaje oral. Yo no podía ayudar en la lecto-escritura porque mi método es tan diferente que no iba a hacer nada más que liarle al pobre. Hacíamos tareas de grafismo, pero nada de reconocimiento de sílabas.
Un día P. se puso a llorar en mi despacho. Me comentó que la profesora no le llevaba a su mesa como a los demás niños a leer. Hasta ese día P. nunca había sido infeliz en el colegio, a pesar de no ser "el mejor" en nada. Pero ese día lloraba amargamente.
Nos pusimos a ver qué era capaz de hacer y cero patatero. Sólo reconocía la vocal de las sílabas directas que había visto conmigo.
Luego llegó la madre a recogerle. Me comentó que P. todos los días desde mediados de septiembre, salía del colegio con una cachito de papel el bolsillo de su camisa, donde ponía las hojas que no había sido capaz de leer en clase. Estábamos a finales de octubre y la madre estaba desesperada.
Yo le comenté mi idea, mandábamos a la mierda al método fotosilábico y yo me ponía con la lectura a mi forma. La madre estuvo de acuerdo. Evidentemente, me puse en contacto con su profesora y lógicamente les pareció una mala idea cambiarle de método. A mí me dio igual. Estaba demostrado que P. no iba a aprender a leer así.
Por decirlo de alguna forma, mi método es fonético-gestual. No utilizo libro por lo que no sé ni muy bien como explicarlo. Vamos aprendiendo los grafemas y a cada grafema le asociamos varias sensaciones perceptivas (qué hace la gargante les digo, qué hace la boca) y un gesto (parecidos a los que venían en el micho). Nunca aprenden el nombre de la letra sino el sonido que hace esa letra en el lenguaje, es decir como habla esa letra. P. aprendió bastantes grafemas a lo largo de las dos últimas sesiones de octubre. Le colgaba los cartelillos de las letras por el despacho e iba corriendo de uno a otro en función del que le pidiera yo. Estaba emocionado y yo con él.
En el método fotosilábico hay una foto de una mano encima de la sílaba ma. Hasta ahí P. lo hacía bien, el problema venía que luego la foto desaparecía y no leía ni ma ni me ni nada. De hecho, debajo de la foto de túnel, P. leía pu porque para él era un puente. No era método para él yo ya lo dije.
Conociendo algunos grafemas consonánticos y todos los vocálicos decidí inducirle el silabeo. No bastó con decirle lllllllllll y aaaaaaa y él infería "la", noooo nada de eso. Nos inventamos otra forma, nos costó dos sesiones enteras y alguna lámina para poner en la cocina y el baño de su casa. Pero, lo logramos. Y ahí está leyendo cosas como "Rebeca es una pesada" o "Mi papá me mima" (que los papás también pueden mimar) y se ríe. Y todos los días pregunta qué letra vamos a ver. Él sigue con su papelito de deberes en la camisa. Todos los días que le veo, cojo el papelito y lo tiro. Para que hagan el paripe en casa y la madre se desespere, ya practican lo que le mando yo que por lo menos aprende.
Sólo nos quedan tres letras: g, ñ y la z. Está logrando hacer dictados de sílabas directas y en el colegio han comentado que está avanzando mucho en lectura y escritura. Por cierto, entre letra y letras, aprendemos a sumar.
Evidentemente, con P. yo lo tengo más sencillo al estar solos los dos en el aula. Pero sólo le veo una hora y media a la semana. Yo habré cometido errores un P., seguro, hay veces que le he exigido más de lo que podía o bien menos de lo que debía. Pero, sobre todo, estamos avanzando un montón. La madre siempre dice, de broma, que si pudiera hacerlo sacaba al niño del colegio y me lo traía todo el día a mí.
Yo voy a las reuniones a los colegio a oírles a ellos como se quejan de mis niños y también a que ellos me escuchen. Ya tengo algo de experiencia con estos chiquillos como para saber qué método de lectura va a resultar y cuál no. Lo que no puede hacerse es apartar a un niño de las actividades de clase y dejar que todo el trabajo lo hagan en casa o en el logopeda.
De todas formas, yo he derivado a P. al neurólogo. Hay ciertas conductas que me preocupan y quiero descartar cualquier problema neurológico que pueda interferir con su desarrollo.
El lunes tengo que llamar al colegio a ver qué me cuentan.
Experimento sociológico
Hace unos días dejamos unas plantas de esas de plástico al lado de los cubos de la basura. A los diez minutos no había ya planta. Se la llevaron dos chicas. La planta decorativa estaba como nueva, así que era normal que la aprovecharan.
No hace mucho tiempo, un día iba caminando por Chueca con mis niñas de lingüísitica. De repente encontramos un montón de libros encima de un cubo de basura. Por supuesto, no dejamos escapar la oportunidad para aumentar los ejemplares de nuestras respectivas bibliotecas. Yo me cogí dos libros, que había que repartir.
La idea consiste en dejar un libro por ahí y ver cuánto dura antes de que alguien le haga casa y se lo lleve. ¿Durará más que la planta?
No hace mucho tiempo, un día iba caminando por Chueca con mis niñas de lingüísitica. De repente encontramos un montón de libros encima de un cubo de basura. Por supuesto, no dejamos escapar la oportunidad para aumentar los ejemplares de nuestras respectivas bibliotecas. Yo me cogí dos libros, que había que repartir.
La idea consiste en dejar un libro por ahí y ver cuánto dura antes de que alguien le haga casa y se lo lleve. ¿Durará más que la planta?
Rebajas curiosas
A finales de este mes comienza el festival escena comtemporánea. Siempre traen cosas realmente interesantes.
Hay a la venta abonos anticipados de manera que sale algo más barato acudir a algunos de los espectáculos.
Si interesa, www.escenacomtemporanea.com
Hay a la venta abonos anticipados de manera que sale algo más barato acudir a algunos de los espectáculos.
Si interesa, www.escenacomtemporanea.com
Secretos de mi trabajo
M. llegó a nuestro gabinete hace 9 meses, tenía tres años y 8 meses. Presentaba un retraso severo del lenguaje. M. manifestaba dislalias múltiples. Quizás esto no era lo princial. Lo más importante era el excaso vocabulario expresivo con el que contaba y la inexistencia de estruturas lingüísticas para comunicarse. M. sólo se utilizaba alargamiento vocálicos con lo que no lograba trasmitir ni sus pensamientos ni sus sentimientos. Los padres estaban bastantes preocupados, en especial, por la dimensión social del niño. Los compañeros de M. le daban de lado porque no le comprendían.
M. ayer me dijo que quiere se contador de historias. A mí me parece increible.
M. ha mejorado notablemente el aspecto léxico y morfosintáctico del lenguaje. Sus emisiones son mucho más productivas al ser capaz de utilizar todo tipo de oraciones (sencillas y complejas). Además su vocabulario expresivo ha aumentado considerablemente.
Nada más salir del colegio, la madre de M. se dio un golpe con la puerta del coche. La única preocupación de M. era quién llevaría el coche hasta el gabinete porque él me tenía que contarme todas sus Navidades (llevaba 15 días sin verle).
M. ahora es un charlatan, en las asambleas de clase participa como los demás y éstos entienden lo que les cuenta. Además las relaciones sociales con sus compañeros son excelentes.
En la actualidad, sólo nos queda seguir progresando en articulación. Con M. no podemos hacer corrección directa, sólo podemos usar el moldeado por el riesgo que tiene de desarrollar una disfemia (nos llego con algún bloqueo clónico que eliminamos pero de los que hay que seguir pendiente).
M. ha desarrollado lateralidad cruzada. La lateralidad cruzada es uno de los indicadores de posible trastorno de la lectoescritura. Ahora está aprendiendo sus primeras letras por lo que a la vez tenemos que hacer una tratamiento de prevención de la dislexia.
Estos padres tienen recursos económicos suficientes para poder pagar un tratamiento logopédico ìndividual y privado. Pero no todos los padres pueden permitírselo.
Los logopedas que trabajan en la sanidad pública son excelentes pero comprendo que intentar reeducar a 8 niños a la vez, pues tienen sesiones grupales conpatologías de los más diversas es sumamente complicado. Acaban teniendo que dar recetar, es decir, interviendo de forma monótona y automática. Tampoco tiene muchas más opciones.
El mundo nos vuelve a mostrar sus injusticias.
Empieza el segundo trimestre
Sólo me quedan unas semanas en el instituto. No ha habido enfados cuando les he anunciado que por muy grata que me esté resultando la experiencia, necesito recuperar mis tres horas por la mañana para llevar a cabo esas cosas que me dan libertad.
Ahora tengo que compaginar las prácticas en el instituto con las reuniones de coordinación del segundo trimestre y estudiar para el examen del día 19. Y con lo que adoro perder el tiempo...
Mis niños de las vacaciones vienen contentos. La mayoría con nuevos juguetes, lúdicos y a la vez educativos. Es lo que tiene que su logopeda participe en la elaboración de la carta a los Reyes Magos.
El programa para mejorar la velocidad de lectura está dando sus frutos.
El resto del trabajo también, vuelvo a tener ofertas de cursos. Aunque de momento he dicho que no, lo económico no compensa. Prefiero el tiempo para mí y para hacer cursos yo, que ya me va picando el gusanillo de aprender más.
Sólo quedan 9 semanas para Semana santa, sólo 63 días para irme a la Rioja.
Ahora tengo que compaginar las prácticas en el instituto con las reuniones de coordinación del segundo trimestre y estudiar para el examen del día 19. Y con lo que adoro perder el tiempo...
Mis niños de las vacaciones vienen contentos. La mayoría con nuevos juguetes, lúdicos y a la vez educativos. Es lo que tiene que su logopeda participe en la elaboración de la carta a los Reyes Magos.
El programa para mejorar la velocidad de lectura está dando sus frutos.
El resto del trabajo también, vuelvo a tener ofertas de cursos. Aunque de momento he dicho que no, lo económico no compensa. Prefiero el tiempo para mí y para hacer cursos yo, que ya me va picando el gusanillo de aprender más.
Sólo quedan 9 semanas para Semana santa, sólo 63 días para irme a la Rioja.
Confesiones
Con esta anotación no pretendo dar lecciones ni de coherencia ni de bondad. Cada uno tiene sus códigos, sus reglas, en definitiva su moral.
El amor no es necesidad, no es utilidad. La amistad tampoco cabe en el mismo saco.
Hay personas que no gastan más de dos meses en hacer sus transiciones amorosas. En el fondo no se enamoran de nadie. Lo que realmente ansían es alguien que les haga compañía y les devuelva una imagen de ellos mismos perfecta, o al menos amable. Ese reflejo que no aguantan ver en el espejo, porque el espejo les devuelve una imagen tan patética que ni ellos mismos la quieren descubrir.
Por eso me creí yo enamorada no hace mucho tiempo. No me enamoré de la persona que tenía al lado, me ilusioné con la idea que esa persona tenía de mí yo porque yo no podía mirarme a mí misma sin resultarme espantosa. Me pasé casi dos años de mi vida fingiendo que estaba conforme con quien era, cuando en el fondo me despreciaba. Me costó estar frente a mí misma y no maldecirme.
Durante un tiempo no me había comportado de un modo del que podía estar orgullosa y decidí embarcarme en una relación plastificada que no me haría mejorar pero con la que al menos no tenía que rendirme cuentas.
Quizás por la noche la soledad desespera y es menos cómoda pero me siento más plena conmigo misma. No quiero por necesidad, quizás ahora no quiero de modo alguno pero me miro en el espejo y no me lamento. Hay días más tristes donde aún percibo los golpes que yo misma me produje. No quiero pero tampoco voy haciendo añicos la confianza que depositan en mí, como sí hice en otro tiempo.
Hoy tengo un golpe y un recuedo menos de aquella pésima persona que fui.
Para mejorar, la vida me ha tenido que poner en mi sitio de diversas formas, algunas más dolorosas de lo que me merecía, pero bienvenidos sean los empujones. Por eso creo en que el tiempo hace justicia, conmigo ya la ha hecho.
Todo es cíclico, no siempre fui una persona con unos principios difusos y confusos. De hecho tenía muy claros mis ideales pero me eché a perder un día, una noche, una mañana. Ni lo recuerdo. Lo que no olvido fue el día en el que me di cuenta de que no podía seguir sin pedirme expliciones de por qué me comportaba así y por qué hacía daño (yo suponía inintencionadamente) a la gente que decía querer. Ese día tomé la mejor de mis decisiones y era alejarme de ciertas influencias que me estaban pudriendo por dentro. Dicen en ese sabio refrán "dime con quien andas y te diré quien eres".
Ahora soy más selecta con todo, quizás demasido pero no quiero volver a asustarme con quien soy un día cuando me levante por la mañana. Podría decir Dionisio que vivo de un modo menos intenso, quizás Apolo le contestara que al menos vivo más dignamente y no tendré que volver a agachar la cabeza cuando pasee por aquella calle. Además duermo mejor, pongo más empeño en las cosas que realizo y quizás soy algo menos caprichosa.
En el fondo aquella relación, que al principio hacía que olvidase mis miserias, fue la que me puso donde me merecía. Hice daño y me recibí daño, no cabía esperar nada más. Descubrí tantas equivocaciones, juicios erróneos y decisiones inorpotunasa. Pero, de repente, un día reaccioné.
Sé que no todo lo que me ha pasado es culpa mía, la vida es caprichosa y no puedo cargar con todas las culpas. Sin embargo, tampoco puedo lavarme las manos ante cualquier situación dolorosa y complicada, porque muchas las he producido yo.
Ahora que llevo muchos meses durmiendo con la conciencia muy tranquila, una llamada inoportuna no podrá hacer que actualmente no esté orgullosa de lo que veo en ese espejo. Quizás existan dos personas que pueden sonrojarme porque aunque el tiempo pasa, merecen una explicación pero ninguna de esas personas eres tú. Esas dos personas son ejemplares, no es tu caso.
No lamento arruinar tus intenciones, ya no puedes hacerme daño, ni con tus palabras, ni con tus actos. Perdiste hace tiempo esa capacidad, y la de juzgarme.
Necesito que me juzguen, que me digan mis errores, que me hablen de aspectos que tengo que mejorar. A veces también ansio que me dediquen unas palabras de animos pero ni mis ansias ni mis necesidad tiene ya nada que ver contigo. Y ser indiferente a ti y tu complejidad autoimpuesta, no es fruto de una noche incómoda sino que es la causa por la que rechacé aquel almuerzo.
Puede ser que tú leas esto, eres libre de no hacerlo.
Y si lo lees tú y tú, a los que os hice daño, tanto daño que no podéis perdonarme lo entiendo pero esta anotación no está hecha para produciros más dolor sino para deciros que sóis mejores que yo. Lo sóis y los fuistéis.
Versionando
Quien a hierro mata
en hierro duerme.
Imagino que la versión antigua ya nos la conocemos todos, pero es demasiado vengativa y ésta mucho más original.
en hierro duerme.
Imagino que la versión antigua ya nos la conocemos todos, pero es demasiado vengativa y ésta mucho más original.
sms
Hoy me han leído la cartilla que díría uno de mis niños.
Me han comentado que no soy tan buena como me creo (si cuento quien me lo ha dicho les da un ataque de risa y qué formas señores). ¿Y tú qué sabes cuánto de buena me considero? No sé, nunca me lo he medido.
Sé que no soy una santa pero no lo necesito no podría gozar de determinados placeres terrenales con los que tanto disfruto.
Sé que soy mejor persona de lo que lo era hace dos años, eso ya es bastante aunque aspiro a más. Sé que hay errores que cometí en los que no volvería a caer, porque me equivoqué tanto y perdí tanto que... da igual no lo entenderías.
Sé que seguiré fallando porque soy humana, pero no haré daño gratuitamente aunque lo hice y cómo me arrepiento. Si tuviera la máquina de tiempo...
Sé que nunca te hice daño intencionadamente, ni en primer lugar.
Sé que soy tan buena como aparento, ni más ni menos y que no uso disfraces, ni gasto pegatinas, ni utilizo la manipulación de forma premeditada en la vida.
Sé que todo esto viene porque un día tú te pasaste y mucho.
Errores tendré millones, errores y dudas. Pero todo esto, que procede de un error tuyo, comenzó porque tú no soportaste no salirte con la tuya y que reclamara justicia y sinceridad.
Sé que tengo 25 años, sólo 25, algunos menos que tú.
Y lo siento si estás dolido yo no empecé esta guerra, ni me interesa continuarla.
La cuestión no es ser perfecta, que nunca lo seré sino no empeorar.
Me han comentado que no soy tan buena como me creo (si cuento quien me lo ha dicho les da un ataque de risa y qué formas señores). ¿Y tú qué sabes cuánto de buena me considero? No sé, nunca me lo he medido.
Sé que no soy una santa pero no lo necesito no podría gozar de determinados placeres terrenales con los que tanto disfruto.
Sé que soy mejor persona de lo que lo era hace dos años, eso ya es bastante aunque aspiro a más. Sé que hay errores que cometí en los que no volvería a caer, porque me equivoqué tanto y perdí tanto que... da igual no lo entenderías.
Sé que seguiré fallando porque soy humana, pero no haré daño gratuitamente aunque lo hice y cómo me arrepiento. Si tuviera la máquina de tiempo...
Sé que nunca te hice daño intencionadamente, ni en primer lugar.
Sé que soy tan buena como aparento, ni más ni menos y que no uso disfraces, ni gasto pegatinas, ni utilizo la manipulación de forma premeditada en la vida.
Sé que todo esto viene porque un día tú te pasaste y mucho.
Errores tendré millones, errores y dudas. Pero todo esto, que procede de un error tuyo, comenzó porque tú no soportaste no salirte con la tuya y que reclamara justicia y sinceridad.
Sé que tengo 25 años, sólo 25, algunos menos que tú.
Y lo siento si estás dolido yo no empecé esta guerra, ni me interesa continuarla.
La cuestión no es ser perfecta, que nunca lo seré sino no empeorar.
Cajones:
aprendizajes,
enemigos y traiciones,
yo mi me conmigo
Un reencuentro, una venganza
La habitación 46 de un sórdido hotel de la periferia de Madrid.
Un reencuentro,
una venganza.
Habría muchas formas de definirlo.
Somos dos cuerpos, ahora anónimos,
enfrentados y separados por los 135 centímetros que mide la cama,
en la que pronto abandonaremos todos nuestros fracasos
para convertirnos en artistas.
La penumbra de la habitación sólo es enturbiada por el reflejo del neón de la gasolinera colindante. Al menos no parpadea, se mantiene constante.
- La luz te ilumina más a ti. Estás preciosa, pletórica. Quizás estoy muy sorprendido, suponía que el tiempo te habría tratado peor.
- Ya ves, parece que el tiempo me ha tratado mucho mejor de lo que lo hiciste tú, el tiempo y mi pareja.
- Tampoco te estará haciendo muy feliz, sino no estarías aquí.
- Podría decir lo mismo de la portadora de la otra alianza. No, no escondas la mano ni te avergüences la vi nada más encontrarnos. Era algo de lo que estaba segura.
Comenzaste a desabrocharte los pantalones, yo imité tus gestos. No hizo falta mucho tiempo, era un rito que conocíamos de memoria. Desnudos, frente a frente, no dijimos ni una palabra. Tampoco ninguno se aproximó al otro.
Yo me senté en el borde de la cama de espaldas a tu mirada. No era pudor, era aburrimiento. Me agaché hacia mi bolso y te escuché pasear por la colcha de la cama.
- Espera, no te gusta besar a la gente que está fumando.- dije, mientras me llevaba un cigarrillo a la boca.
Me fijé en tu cara exhortativa pero me limité a ignorar cualquiera de tus mandatos. Si querías algo tendrías que decírmelo. No te atreviste así que esperaste pacientemente apoyado en mi hombro a que finalizase aquel acto que tanto te repugnaba.
- ¿Sabes qué?
- Ni idea aunque tampoco creo que sea necesario saberlo en este preciso momento. Llevamos un poco de retraso tras ese cigarillo que has disfrutado.
- Creo que más que necesario es contingente. Me voy, se me han quitado las ganas.
- ¿Me darás alguna explicación?
- Sólo que yo sí soy feliz con mi pareja y no te preocupes que de la cuenta me encargo yo.
Me vestí. Tú permanecías tirado encima de la cama. Estuviste un rato inistiendo en que no te podía dejar así. Sí que podía. Luego tocó escuchar como decías que me esperase, que tú me llevabas a casa. Me zafé, no era necesario.
Bajé por las escaleras, pagué la cuenta y me subí al coche de mi pareja que me esperaba en la puerta. Él lo sabía todo. Éramos amantes y compañeros.
Creo que a tu mujer le llegaron las fotos que hizo mi pareja de tan nostágico encuentro. Creo que lo solucionastéis, quiero decir creo que tú lo solucionaste y no te quedaste solo. Ella perdonó y aguantó ( que es más de lo que hice yo).
Creo que a ella me la encontré en Granada el fin de semana pasado y no iba de tu mano.
Yo sí iba de la mano de mi pareja,
yo sí soy feliz.
Un reencuentro,
una venganza.
Habría muchas formas de definirlo.
Somos dos cuerpos, ahora anónimos,
enfrentados y separados por los 135 centímetros que mide la cama,
en la que pronto abandonaremos todos nuestros fracasos
para convertirnos en artistas.
La penumbra de la habitación sólo es enturbiada por el reflejo del neón de la gasolinera colindante. Al menos no parpadea, se mantiene constante.
- La luz te ilumina más a ti. Estás preciosa, pletórica. Quizás estoy muy sorprendido, suponía que el tiempo te habría tratado peor.
- Ya ves, parece que el tiempo me ha tratado mucho mejor de lo que lo hiciste tú, el tiempo y mi pareja.
- Tampoco te estará haciendo muy feliz, sino no estarías aquí.
- Podría decir lo mismo de la portadora de la otra alianza. No, no escondas la mano ni te avergüences la vi nada más encontrarnos. Era algo de lo que estaba segura.
Comenzaste a desabrocharte los pantalones, yo imité tus gestos. No hizo falta mucho tiempo, era un rito que conocíamos de memoria. Desnudos, frente a frente, no dijimos ni una palabra. Tampoco ninguno se aproximó al otro.
Yo me senté en el borde de la cama de espaldas a tu mirada. No era pudor, era aburrimiento. Me agaché hacia mi bolso y te escuché pasear por la colcha de la cama.
- Espera, no te gusta besar a la gente que está fumando.- dije, mientras me llevaba un cigarrillo a la boca.
Me fijé en tu cara exhortativa pero me limité a ignorar cualquiera de tus mandatos. Si querías algo tendrías que decírmelo. No te atreviste así que esperaste pacientemente apoyado en mi hombro a que finalizase aquel acto que tanto te repugnaba.
- ¿Sabes qué?
- Ni idea aunque tampoco creo que sea necesario saberlo en este preciso momento. Llevamos un poco de retraso tras ese cigarillo que has disfrutado.
- Creo que más que necesario es contingente. Me voy, se me han quitado las ganas.
- ¿Me darás alguna explicación?
- Sólo que yo sí soy feliz con mi pareja y no te preocupes que de la cuenta me encargo yo.
Me vestí. Tú permanecías tirado encima de la cama. Estuviste un rato inistiendo en que no te podía dejar así. Sí que podía. Luego tocó escuchar como decías que me esperase, que tú me llevabas a casa. Me zafé, no era necesario.
Bajé por las escaleras, pagué la cuenta y me subí al coche de mi pareja que me esperaba en la puerta. Él lo sabía todo. Éramos amantes y compañeros.
Creo que a tu mujer le llegaron las fotos que hizo mi pareja de tan nostágico encuentro. Creo que lo solucionastéis, quiero decir creo que tú lo solucionaste y no te quedaste solo. Ella perdonó y aguantó ( que es más de lo que hice yo).
Creo que a ella me la encontré en Granada el fin de semana pasado y no iba de tu mano.
Yo sí iba de la mano de mi pareja,
yo sí soy feliz.
Desde el presente de verte
Píntame la cara a besos eternos
aunque ya no chilles ganas
aunque yo ya no aprecie cuando me tocas
aunque mañana estemos alejados
aunque mañana estemos oxidados.
Esta noche no pertenece al futuro
ni se deja amedrentar por el miedo a no volver a vernos.
Esta noche estás
haciendo de esta, nuestra última noche,
la más linda batalla que jamás dos cuerpos lucharon
Quizás mañana estemos muertos.
- Todo con música suena mucho mejor-.
aunque ya no chilles ganas
aunque yo ya no aprecie cuando me tocas
aunque mañana estemos alejados
aunque mañana estemos oxidados.
Esta noche no pertenece al futuro
ni se deja amedrentar por el miedo a no volver a vernos.
Esta noche estás
haciendo de esta, nuestra última noche,
la más linda batalla que jamás dos cuerpos lucharon
Quizás mañana estemos muertos.
- Todo con música suena mucho mejor-.
Conjuros
Bebiendo los vientos de tu boca breve
sedienta, sola y a oscuras.
Me muevo cómodamente entre tus posturas
y tus recados, olvidadizos y olvidados.
Luchando moriré
y alentaré los sueños que precipitan en tu cabeza.
-odacided-.
sedienta, sola y a oscuras.
Me muevo cómodamente entre tus posturas
y tus recados, olvidadizos y olvidados.
Luchando moriré
y alentaré los sueños que precipitan en tu cabeza.
-odacided-.
Una mañana cualquiera
Salí del portal de mi casa y ahí estabas, con tu cara de mimo nostálgico y tu mirada de niño abandonado.
Eran tres metros de distancia los que separaban tu cuerpo elegante y añorado de mis manos hambrientas y dubitativas.
Hice que no te veía porque no te quería ver.
Comenzaste a gritar mi nombre, decías que necesitas hablar conmigo.
Hice que no te oía porque no te quería oir.
Vino el autobús y escapé de las camas revueltas y empapadas de dolor.
Hice que no te amaba porque no te quería amar.
Tres metros de distancia que fueron cuatro, luego se convirtieron en 5,
6,7,8,9,... infinitos y a la vez la Nada.
Eran tres metros de distancia los que separaban tu cuerpo elegante y añorado de mis manos hambrientas y dubitativas.
Hice que no te veía porque no te quería ver.
Comenzaste a gritar mi nombre, decías que necesitas hablar conmigo.
Hice que no te oía porque no te quería oir.
Vino el autobús y escapé de las camas revueltas y empapadas de dolor.
Hice que no te amaba porque no te quería amar.
Tres metros de distancia que fueron cuatro, luego se convirtieron en 5,
6,7,8,9,... infinitos y a la vez la Nada.
Dudas gastronómicas e injustas
El dia 22 tomé una muy buena decisión: no comer contigo.
Ahora que aún no entiendo porque me dijiste de comer cuando tú querías desayunar.
Me alegro de aquella justa decisión.
Luego vinieron las tuyas no tan justas pero mucho más prácticas.
Ahora que... ¿Quién queda para comer con alguien que quiere alejar de su vida?
Ahora que...
La última duda mejor la expongo en privado, si eso.
Ahora que aún no entiendo porque me dijiste de comer cuando tú querías desayunar.
Me alegro de aquella justa decisión.
Luego vinieron las tuyas no tan justas pero mucho más prácticas.
Ahora que... ¿Quién queda para comer con alguien que quiere alejar de su vida?
Ahora que...
La última duda mejor la expongo en privado, si eso.
La infelicidad determina errores posteriores.
Equivócate cuando quieras pero sin derribar a más gente.
¿Qué es?
Porque lo dejes de nombrar,
no deja de existir.
oesed le.
no deja de existir.
oesed le.
Se huele
se sueña
se saborea
se inventa
se ve
y tú lo estás viendo.
DESEO.
Cajones:
de amores fugaces y locos,
sabores
Para abrir boca
El verbo leer no soporta el imperativo. Aversión que comparte con otros verbos: el verbo amar, el verbo soñar, ...
Saboreado en "Como una novela" de Daniel Pennac.
Saboreado en "Como una novela" de Daniel Pennac.
Cajones:
aprendizajes,
Educación,
mariposas oníricas,
ojo al dato
Reciprocidad Universal
me atarás el pelo
me enjabonarás la espalda
me leerás los cuentos
Te envidiarán todos.
me enjabonarás la espalda
me leerás los cuentos
Te envidiarán todos.
Excelente elección Madame Bovary
Pedagogos, profesores, psicólogos, padres, abuelos, tíos, futuros padres, futuro, utópicos, soñadores, irónicos, materialistas, incrédulos, buenos, malos, creyentes, ateos...
acérquense a este libro, por favor:
Como una novela.
acérquense a este libro, por favor:
Como una novela.
No es caro y merece tanto la pena
Respira
" LAS ÚNICAS CERTEZAS QUE VALEN LA PENA,
SON LAS QUE DESAYUNAN DUDAS CADA MAÑANA".
- Eduardo Galeano-.
SON LAS QUE DESAYUNAN DUDAS CADA MAÑANA".
- Eduardo Galeano-.
6 de Enero
Si pueden lean en El País los que comentan de los Obispos contra el Gobierno, interesante; luego reflexionen. Esperemos que avance la educación laica en el Estado español. Esperemos que podamos elegir qué tipo de formación moral deseamos darles a nuestros hijos y no nos impongan la fe católica (sobre todo que no impongan que "algunos" imponiendo tiene mucho arte y mucha práctica). Por cierto, respeto las creencias que cada uno recibe en su casa. Respeto que los padres enseñen los principios morales que consideren. Pero, por favor, que no me obliguen a pensar como ellos ni me digan que están siendo perseguidos. Lo que nos faltaba por oir. España, según la Constitución es un estado aconfesional, por lo que la Escuela pública no tiene obligación de dar preferencia a ninguna confesión particular.
Mejor no digo nada más....
Salud y República.
A mí me gusta la idea de Educacíón para la Ciudadanía, no me gustan algunos de los libros que he visto. Y me gustó mucho la asignatura que me tocó de "Historia de la religiones", reconozco que aprendí.
Mejor no digo nada más....
Salud y República.
A mí me gusta la idea de Educacíón para la Ciudadanía, no me gustan algunos de los libros que he visto. Y me gustó mucho la asignatura que me tocó de "Historia de la religiones", reconozco que aprendí.
Eres bellísima. Enrique Búnbury
No lo hagas por mi, yo no merezco tanto,
sólo quiero decir, que pasemos un rato...
Eres bellisima, yo soy un sinvergüenza mas,
y yo no quiero que te pierdas por mi.
Y no hace falta decir, que no quiero espantarte,
yo no soy para ti, todo el mundo lo sabe.
No puedo, puedo parar... y tomo lo que me das...
Pero que bella mujer... Pero que bella mujer...
Si cuando dices que no... parece que dices que...
Tuyo es todo lo que ves... Atrevete! Atrevete!
No lo hagas por mi, yo no merezco tanto,
sólo quiero decir, que pasemos un rato...
Eres bellisima, yo soy un sinvergüenza mas..
y yo no quiero que... te pierdas por mi
Pero que bella mujer... Pero que bella mujer...
Si cuando dices adios, parece que digas que....
Tuyo es todo lo que ves... Atrevete! Atrevete!
- te lo está diciendo él-
sólo quiero decir, que pasemos un rato...
Eres bellisima, yo soy un sinvergüenza mas,
y yo no quiero que te pierdas por mi.
Y no hace falta decir, que no quiero espantarte,
yo no soy para ti, todo el mundo lo sabe.
No puedo, puedo parar... y tomo lo que me das...
Pero que bella mujer... Pero que bella mujer...
Si cuando dices que no... parece que dices que...
Tuyo es todo lo que ves... Atrevete! Atrevete!
No lo hagas por mi, yo no merezco tanto,
sólo quiero decir, que pasemos un rato...
Eres bellisima, yo soy un sinvergüenza mas..
y yo no quiero que... te pierdas por mi
Pero que bella mujer... Pero que bella mujer...
Si cuando dices adios, parece que digas que....
Tuyo es todo lo que ves... Atrevete! Atrevete!
- te lo está diciendo él-
EL Olvido
Faltaba el final de esta historia.
Por Octavio Paz
CIERRA los ojos y a oscuras piérdete
bajo el follaje rojo de tus párpados.
Húndete en esas espirales
del sonido que zumba y cae
y suena allá, remoto,
hacia el sitio del tímpano,
como una catarata ensordecida.
Hunde tu ser a oscuras,
anégate en tu piel,
y más, en tus entrañas;
que te deslumbre y ciegue
el hueso, lívida centella,
y entre simas y golfos de tiniebla
abra su azul penacho el fuego fatuo.
En esa sombra líquida del sueño
moja tu desnudez;
abandona tu forma, espuma
que no se sabe quién dejó en la orilla;
piérdete en tí, infinita,
en tu infinito ser,
mar que se pierde en otro mar:
olvídate y olvídame.
de "EL GIRASOL" (1943-1948)
Por Octavio Paz
CIERRA los ojos y a oscuras piérdete
bajo el follaje rojo de tus párpados.
Húndete en esas espirales
del sonido que zumba y cae
y suena allá, remoto,
hacia el sitio del tímpano,
como una catarata ensordecida.
Hunde tu ser a oscuras,
anégate en tu piel,
y más, en tus entrañas;
que te deslumbre y ciegue
el hueso, lívida centella,
y entre simas y golfos de tiniebla
abra su azul penacho el fuego fatuo.
En esa sombra líquida del sueño
moja tu desnudez;
abandona tu forma, espuma
que no se sabe quién dejó en la orilla;
piérdete en tí, infinita,
en tu infinito ser,
mar que se pierde en otro mar:
olvídate y olvídame.
de "EL GIRASOL" (1943-1948)
Black market: he is on sale!
Maybe I will find you in another place...
the things that we shared have been burnt.
Stop thinking!
My face is not your face.
Keep on drinking!
Keep on playing!
Keep on being so bored!
and, please,
keep on loooking for the dreams you lost!
the things that we shared have been burnt.
Stop thinking!
My face is not your face.
Keep on drinking!
Keep on playing!
Keep on being so bored!
and, please,
keep on loooking for the dreams you lost!
te llamaremos Hades
Mis recuerdos encondidos
--------------------------
-------------------------- entre las sábanas de tu cama
------------------------
Las horas entrerradas
--------------------------
-------------------------- entre las sábanas de tu cama
------------------------
Las horas entrerradas
Pinceladas
------------ des ---------------- PALABRAS
para ---- montadas
RE
VOL
REV
SAL
con tu mirada
y mis terrones de azúcar
blanquilla,
morena...
anda mira cuál tengo en la nevera.
para ---- montadas
RE
VOL
REV
SAL
con tu mirada
y mis terrones de azúcar
blanquilla,
morena...
anda mira cuál tengo en la nevera.
Dudas indómitas
La duda que tengo no es cuánto me echa de menos
sino cuánto echas de menos al que eras cuando estabas conmigo.
El problema no es crecer,
es hacer viejo.
¡Y no me vengas con lo de la música, por favor!
sino cuánto echas de menos al que eras cuando estabas conmigo.
El problema no es crecer,
es hacer viejo.
¡Y no me vengas con lo de la música, por favor!
Cajones:
dedicado con mucho humor que no amor
Propósitos de año nuevo
- No volver a permitir que me hagan daño, ocultándome a conocidos y amigos.
- No volver a contestar a un mensaje de un borracho que no sabe lo que dice y sólo pretende remover la mierda que él mismo se esforzó en crear. No volver a defender lo que ni me importa, ni me interesa. Si él no lo cuida a mí qué me importa que se estropee la vida.
- No volver a preocuparme por quien no lo merece, por quien lleva la mentira como signo de identidad, por quien se basta consigo mismo para ser infeliz.
- No volver a intentar que alguien egocéntrico y manipulador se convierte en una persona digna de mi confianza.
- No volver a perdonar a esta persona.
- No volver a contestar a un mensaje de un borracho que no sabe lo que dice y sólo pretende remover la mierda que él mismo se esforzó en crear. No volver a defender lo que ni me importa, ni me interesa. Si él no lo cuida a mí qué me importa que se estropee la vida.
- No volver a preocuparme por quien no lo merece, por quien lleva la mentira como signo de identidad, por quien se basta consigo mismo para ser infeliz.
- No volver a intentar que alguien egocéntrico y manipulador se convierte en una persona digna de mi confianza.
- No volver a perdonar a esta persona.
Primera dama
Combatir la calma
con mordiscos vespertinos.
Acariciarte el miedo
y domarlo entre tus besos y mi alma.
con mordiscos vespertinos.
Acariciarte el miedo
y domarlo entre tus besos y mi alma.
MICROPOEMAS 2. AJO
deseos con defectos
corazón equivocado
mi boca distraída
con otros besos y
tus ojos con mis labios.
DESordenando la felicidad
me encontré con la VIDA.
¿Y si corazón no fue más que
el aumentativo de la palabra coraza...?
No contento con existir
tuviste que venir
a existir a mi lado
a un milímetro escaso.
Reclamación: devuélveme lo qye te he querido. No he quedado satisfecha.
Estoy aprendiendo a irme
pero a irme queriendo
y a dejarme llevar
pero que me lleve el tiempo.
He aprendido también
a dibujarte a oscuras y
a escucharte en cada silencio.
No busques la de ayer
que ya no existe
muere cada noche
abrazada a la almohada
que dejaste libre.
Es ya muy tarde para mimarte
pero a estas horas podemos ya
bailar desnudos y contar verdades
contar verdades por cualquier parte.
corazón equivocado
mi boca distraída
con otros besos y
tus ojos con mis labios.
DESordenando la felicidad
me encontré con la VIDA.
¿Y si corazón no fue más que
el aumentativo de la palabra coraza...?
No contento con existir
tuviste que venir
a existir a mi lado
a un milímetro escaso.
Reclamación: devuélveme lo qye te he querido. No he quedado satisfecha.
Estoy aprendiendo a irme
pero a irme queriendo
y a dejarme llevar
pero que me lleve el tiempo.
He aprendido también
a dibujarte a oscuras y
a escucharte en cada silencio.
No busques la de ayer
que ya no existe
muere cada noche
abrazada a la almohada
que dejaste libre.
Es ya muy tarde para mimarte
pero a estas horas podemos ya
bailar desnudos y contar verdades
contar verdades por cualquier parte.
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