Amar y ser mi cómplice.
Amar y ser mi amante.
Amar y ser mi compañero.
Amar y ser mi aliado.
Amar y ser mi amigo.
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Mostrando entradas con la etiqueta pero sé que si me das un poco de tu cariño. Mostrar todas las entradas
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La noche. Eduardo Galeano.
1
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
2
Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desnúdeme.
3
Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.
4
Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.
En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una.
(Gracias a quien me hizo bailarla)
No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
2
Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desnúdeme.
3
Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.
4
Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.
En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una.
(Gracias a quien me hizo bailarla)
Corre, que se me va a olvidar
Aún recuerdo los besos impacientes en cualquier portal,
con la lluvia de aliada, jaleando al deseo.
Tus manos frías recorriendo mi espalda caliente,
alguna mirada inquisidora, envidiosa, doliente
¡Nosotros inconscientes del paso del tiempo!
con la lluvia de aliada, jaleando al deseo.
Tus manos frías recorriendo mi espalda caliente,
alguna mirada inquisidora, envidiosa, doliente
¡Nosotros inconscientes del paso del tiempo!
Me gusta...
Me gusta ver llover.
Me gusta ver llover y acariciarte mojado.
Me gusta ver llover, acariciarte mojado y alborotarte el pelo.
Me gusta ver llover, acariciarte mojado, alborotarte el pelo y que me beses.
Me gusta ver llover y acariciarte mojado.
Me gusta ver llover, acariciarte mojado y alborotarte el pelo.
Me gusta ver llover, acariciarte mojado, alborotarte el pelo y que me beses.
Tentaciones
Quieres que sea la niña buena que no te cuente perversiones al oído,
Deseas que sea la niña decente que no te muerda la oreja, el cuello, la pierna, mientras me narras cómo te ha ido el día.
Te gustaría que fuera la chica inocente que no sabe qué parte de parte de tu cuerpo devoraría eternamente.
Adorarías que fuera la mujer cauta que no se precipita hacia tus brazos, que no se lanza salvajemente a conquistar tu cuerpo.
Deseas que sea la niña decente que no te muerda la oreja, el cuello, la pierna, mientras me narras cómo te ha ido el día.
Te gustaría que fuera la chica inocente que no sabe qué parte de parte de tu cuerpo devoraría eternamente.
Adorarías que fuera la mujer cauta que no se precipita hacia tus brazos, que no se lanza salvajemente a conquistar tu cuerpo.
Pero no, yo no concedo tus deseos, sólo los míos, prefiero desprenderme de adjetivos y ganar en movimientos entre tu cuerpo y el mío.
Conjuguemos un verbo
Echarnos de menos,
echarnos de màs,
echarnos un òrdago,
echarnos polvos,
echarnos sal y comernos.
echarnos de màs,
echarnos un òrdago,
echarnos polvos,
echarnos sal y comernos.
Para mì, mi condena
Hay dìas que ojalà no llegaràn,
hay besos que ojalà no murieran,
hay horas que ojalà no perecieran.
Hoy la cabeza se empeña en recordarte pero las imàgenes no llegan,
¿Sabes?
No recuerdo la forma en que sonreìas,
ni como removìas el cafè,
ni la fiebre que te azotaba cuando hablabas,
ni el descanso de tu cuerpo en mi vientre.
No recuerdo tantas cosas,
he dejado de sentir tantas otras...
que dudo estar viva.
Los recuerdos se quedaron congelados y supongo que el tiempo ha hecho que se derritan.
Tal vez si yo no me hubiera equivocado en tantas ocasiones,
no estarìa abocada a dormir con perfiles olvidados y manos inmòviles.
Quizàs si no hubiera hecho por caminar de espaldas a mi destino,
no estarìa ahora peleàndome contra mi propio cuerpo que te ha desterrado sin mi permiso.
Ya no me quedan ni ganas de bailar...
hay besos que ojalà no murieran,
hay horas que ojalà no perecieran.
Hoy la cabeza se empeña en recordarte pero las imàgenes no llegan,
¿Sabes?
No recuerdo la forma en que sonreìas,
ni como removìas el cafè,
ni la fiebre que te azotaba cuando hablabas,
ni el descanso de tu cuerpo en mi vientre.
No recuerdo tantas cosas,
he dejado de sentir tantas otras...
que dudo estar viva.
Los recuerdos se quedaron congelados y supongo que el tiempo ha hecho que se derritan.
Tal vez si yo no me hubiera equivocado en tantas ocasiones,
no estarìa abocada a dormir con perfiles olvidados y manos inmòviles.
Quizàs si no hubiera hecho por caminar de espaldas a mi destino,
no estarìa ahora peleàndome contra mi propio cuerpo que te ha desterrado sin mi permiso.
Ya no me quedan ni ganas de bailar...
Ahora besos arañados y abrazos enquistados
Eternas e imborrables las huellas que tus zapatos, gastados y embarrados, dejaron en mi cuerpo. Y eso que yo, no hago más que frotarme enérgicamente con un cepillo de púas. Tanto apretar que tengo la piel llena de arañazos y cicatrices. Y me frustro y lloro porque no hay modo de borrarte.
El agua se mezcla con mis lágrimas, para brindarme en bandeja el dolor y la derrota.
Pero no cesaré,
pero no me rendiré,
pero no pararé,
pero no... lograré nada.
El agua se mezcla con mis lágrimas, para brindarme en bandeja el dolor y la derrota.
Pero no cesaré,
pero no me rendiré,
pero no pararé,
pero no... lograré nada.
desprendiendo calor
En tus pupilas conocí el miedo,
diciembre, mes invernal.
La tierra tan dura como nuestro cuerpos.
El olvido dispuesto a avanzar.
No dejaré que el pasado recuerde lo que no soy.
Enfriaré esos besos que a veces regresan para mancharme la piel.
Aunque quieras estar,
dejaste de tener fuerza para abrazar
mi torso,
mi espalda,
mi pecho,
mis noches,
mis sueños.
Yo sólo me sacio con abrazos sinceros y valientes,
ahora sólo como de las bocas libres y ardientes.
La vida se disfraza perfecta en este lugar.
...ncio
diciembre, mes invernal.
La tierra tan dura como nuestro cuerpos.
El olvido dispuesto a avanzar.
No dejaré que el pasado recuerde lo que no soy.
Enfriaré esos besos que a veces regresan para mancharme la piel.
Aunque quieras estar,
dejaste de tener fuerza para abrazar
mi torso,
mi espalda,
mi pecho,
mis noches,
mis sueños.
Yo sólo me sacio con abrazos sinceros y valientes,
ahora sólo como de las bocas libres y ardientes.
La vida se disfraza perfecta en este lugar.
...ncio
Delicias matutinas (y onduladas)
Aunque te duela,
aún te desprendes de mí.
Entiendes, entendemos y entiendien que entre tus ansias y las mias sólo hay un aluvión encolerizado de miedo y vergüenza.
aún te desprendes de mí.
Entiendes, entendemos y entiendien que entre tus ansias y las mias sólo hay un aluvión encolerizado de miedo y vergüenza.
Por eso, ayer que nos vimos, que nos sentimos, que
respiramos las esencias del otro, tembló la tierra.
Muy buenas noches,
mi querido amigo,
hoy no duermo contigo
pero, ahora,
duermes en mí.
¡Estas noches no nos pueden faltar! Presente la pasión, bien dipuestos los sueños, preparados los cuerpos. Tejiendo la libertad que da el placer desmedido y no podrido.
Por eso... quiero besarte y hacerte el amor
Quizás por eso mismo,
quizás porque me gusta estorbarte para que roces mi brazo al apartarme,
quizás porque luego me gusta la bendita reconciliación, y los besos, y el despilfarro de pasión,
quizás porque en la cama somos mucho más que dos.
Por eso...
quizás porque me gusta estorbarte para que roces mi brazo al apartarme,
quizás porque luego me gusta la bendita reconciliación, y los besos, y el despilfarro de pasión,
quizás porque en la cama somos mucho más que dos.
Por eso...
Indicación I. Por si pasas por mi casa
Si no es desnudo no llames a mi puerta.
Tampoco así garantizo abrirla pero,
al menos, yo me llevaré una alegría.
Esta llama nunca se enfría
Las manos regaditas de sentimientos
para rozarte y en tu cuerpo componer un poema.
Lenguas de trapo y noches efímeras,
noches, al menos,
que perduran en la retina del tiempo acusado por tu sonrisa.
Vida eterna para el arte de escurrirte en mis rincores,
donde sólo alcanzas con la punta de tu lengua.
para rozarte y en tu cuerpo componer un poema.
Lenguas de trapo y noches efímeras,
noches, al menos,
que perduran en la retina del tiempo acusado por tu sonrisa.
Vida eterna para el arte de escurrirte en mis rincores,
donde sólo alcanzas con la punta de tu lengua.
Nos vieron jugar
Mi vida dolorida,
pero aún dispuesta a jugar.
Las nubes volverán a descargar,
nunca me importó mojarme,
deseo empaparme
de ti,
de mí,
de noches en vela
y tus manos por condena.
Afixiados cada sesenta minutos,
que es el intervalo que transcurre
entre tus besos y mi taquicardia.
120 pulsaciones,
400 secretos
e incontables estrofas.
Gente que transita,
mientras tú y yo aún nos perseguimos.
El trivial, el ajedrez,
somos cuerpos lúdicos.
Bis, bis, bis.
pero aún dispuesta a jugar.
Las nubes volverán a descargar,
nunca me importó mojarme,
deseo empaparme
de ti,
de mí,
de noches en vela
y tus manos por condena.
Afixiados cada sesenta minutos,
que es el intervalo que transcurre
entre tus besos y mi taquicardia.
120 pulsaciones,
400 secretos
e incontables estrofas.
Gente que transita,
mientras tú y yo aún nos perseguimos.
El trivial, el ajedrez,
somos cuerpos lúdicos.
Bis, bis, bis.
Desasosiego
Echo de menos caminar por orillas distantes y lejanas del río.
Él sabe por qué.
Yo sé por qué.
Él sabe por qué.
Yo sé por qué.
Sesgos
De la noche me escapé con sueños de maicena,
arrastrando atropelladamente las cadenas,
que me impusiste mientras me perfumabas el corazón,
con veneno edulcorado y botellas de alcohol.
arrastrando atropelladamente las cadenas,
que me impusiste mientras me perfumabas el corazón,
con veneno edulcorado y botellas de alcohol.
Silencios mordaces
Nuestro destino desparramado con las horas muertas.
Cuéntame, sobre el cadáver de nuestro amor
a qué sabe la derrota y el tiempo que se rasgó.
No, mejor calla,
que con tu lengua de amoniaco todo produce escozor.
Cuéntame, sobre el cadáver de nuestro amor
a qué sabe la derrota y el tiempo que se rasgó.
No, mejor calla,
que con tu lengua de amoniaco todo produce escozor.
Cellisca
Te va a hervir la sangre
cuando alcances el embozo de mi cama.
Mientras, maldigamos la distancia truculenta
y el acíbar atrapado en tu garganta.
Anhelo el pandeo de mi cuerpo entre tus manos
y que tu boca desenrede las costuras del lamento.
Desabróchame los besos que no nos pertecen.
Lámeme las heridas que desgarran mi sosiego.
Yo lucharé por localizar tus sueños y tu apetito.
Hazañas para que salga el sol cada mañana.
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