La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
delitos emocionales
Moradores de ansias ajenas,
ladrones de mañanas prometedoras,
asesinos de pasitos de colores
secuestradores de sueños aterciopelados,
¡Todos, delincuentes, condenados!
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