La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.
Mostrando entradas con la etiqueta de amores caducos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta de amores caducos. Mostrar todas las entradas

De un pasado que ya no es

De un pasado que ya no es,
vienen a importunarme flores secas y olores nominativos,
tu piel en las sábanas y tu colonia por toda la casa.
De un pasado que ya no es, pero fue mi pasado.
No todo lo elegí, mas todo lo viví como si cada instante fuera único y especial
porque así surgía de mí,
de cada uno de los poros que me constituyen y de cada una de las fibras que me dan forma - o me deforman-.
Este pasado que ahora se aleja de mi presente,
es un pretérito que no deseo olvidar.
Ansio que siga pasándome lista todas las mañanas para decirme que estuve viva y que el sueño tenía el sabor dulce con el que yo lo recordaré.
Por suerte, tengo una foto tuya de dimensiones reducidas que puedo tragarme para que se adhiera a mis vísceras como han hecho ya tu mirada y tu voz.
Dispongo, afortunadamente, de un millón de fotogramas con los que seguirás estando a mi lado y que pondrán mi piel de gallina,
como ayer provocaban tus caricias y tus besos.
De un pasado que ya no es, que me ha robado mi futuro e infinitos proyectos que jugueteaban en mi cabeza, donde tu sonreías, donde yo sonreía.
De un pasado que ya no es, que no ha logrado exiliar mis mariposas.
Mariposas que revoloteaban en mi estómago y escribían con sus alas tu nombre en mi vientre.
De un pasado que ya no es, pero que no consigue caducar este amor que siento, aunque sí me coloca una mordaza para que silencie mis gritos y mis ganas.

Si me lo permite, discrepo

Mi forma de sentir, diferente de ti,
no se comprende.
Pasado ya tanto tiempo
sigue siendo la astilla que se clava
la vena que estalla.
En las paredes hemos escrito mis desatinos,
subjetivos, corrompidos,
fueron muchos y ahora escupidos
por tu boca
no duelen
aunque tal vez dislocan
las letras que predicen tu futuro.

Desde el presente de verte

Píntame la cara a besos eternos
aunque ya no chilles ganas
aunque yo ya no aprecie cuando me tocas
aunque mañana estemos alejados
aunque mañana estemos oxidados.

Esta noche no pertenece al futuro
ni se deja amedrentar por el miedo a no volver a vernos.
Esta noche estás
haciendo de esta, nuestra última noche,
la más linda batalla que jamás dos cuerpos lucharon
Quizás mañana estemos muertos.

- Todo con música suena mucho mejor-.

Una mañana cualquiera

Salí del portal de mi casa y ahí estabas, con tu cara de mimo nostálgico y tu mirada de niño abandonado.
Eran tres metros de distancia los que separaban tu cuerpo elegante y añorado de mis manos hambrientas y dubitativas.
Hice que no te veía porque no te quería ver.
Comenzaste a gritar mi nombre, decías que necesitas hablar conmigo.
Hice que no te oía porque no te quería oir.
Vino el autobús y escapé de las camas revueltas y empapadas de dolor.
Hice que no te amaba porque no te quería amar.

Tres metros de distancia que fueron cuatro, luego se convirtieron en 5,
6,7,8,9,... infinitos y a la vez la Nada.

no te duermas

"no te duermas con mi nana de quebranto, que es el canto con el que despierta el sol, llorando como un niño chico cada vez que le dedico esta sombra que me dio donde solo cabemos tú y yo..."


Decían gritando cuando éramos dos.
Dos luchando con el tiempo entre las manos,
agitando nanas y mareas.

Oxidadas despedidas

Fui quimeras contigo y sueños, ahora desgastados que ya no recuerdan la felicidad de antaño.
Fuimos eternos en noches, hoy perdidas en la memoria y escondidas en nuestras manos.
El valor no sólo hay que quererlo, hay que tenerlo.
Contigo es díficil acostumbrarse a nada, pero morir sucede al mismo tiempo que tu mano se suelta de la mía.
No somos el viento que mueve las hojas, ya no, perdimos energía, perdimos movimiento.
Vamos a olvidarnos de nuestros nombres, de los días perecederos y a inventarnos cuerpos nuevos. Yo estoy harta de vivir a la deriva, de esperar una llamada y una palabra de consuelo. Tú no estás, nunca estuviste.
Cerré puertas menos dolorosas, ésta parece resistirse mas no por eso me niego a poder hacerlo. Lo lograré aunque duela, aunque a veces tú sin sentido toques en ella.
No somos ya nada, ni besos lejanos ni abrazos inacabados.
Dale la vuelta a lo que quieras, atorméntate con miles de pensamientos. Yo me niego a perder más el tiempo contigo y tus miedos. No te voy a esperar para emprender el vuelo.

Me arde

Sepan ustedes, mis lectores, que ame con todo mi cuerpo, que estos días a mi corazón se le ha gastado la pasíón. Sepan ustedes que desde hoy estoy muerta, que no quiero mojarme nunca más con la lluvia, que no deseo caminar por más ciudades, ni descubrir más puertos.
Llegó el momento de padecer ausencia, la menos esperada, la menos deseada. La vida quiere ser un pozo lúgubre donde se ahoguen mis recuerdos. La vida quiere estancarse y dejar de derrochar quimeras.
Ayer sonaron mil canciones que todas, en mi cabeza, se las dedicaba al chico que conquista mis sueños.
Ruinas, veo que por dentro estoy en ruinas. Tienes mil armas en la punta de tu lengua que me destrozan por dentro, quizás no lo sepas pero a mí me dañan el cuerpo.
Me gustas a rabiar, como esa adolescente que se cruza todos los días con el vecino del quinto. Mi corazón te lo cuenta y mis ojos se esfuerzan en no irradiar todo mi amor hacia ti. Vivo prendada de ti. Lo sabe el mundo entero, todos saben que te amo, con dolores pero sin miedo.

Que las tardes se quedan solan y opacas

Escuchar atentamente tu respiración y saber que no voy a volver a provocar que se revuelva. Tener tu contorno borroso a menos de un metro de mis ansias y ser consciente de que las ganas se tienen que agotar obligatoriamente.
Me duele amputarme este deseo, me daña no poder quererte más noches de fiesta, más atardeceres. Echaría todas las tardes contigo, abrazada, en silencio, sin pensar en nada, sólo sonriendo por estar postrada ante el más lindo de los sueños.
Soy afortunada porque me premiaste con conocerte, porque te pusiste a mi alcance, porque mi mano pudo, algunos días, recorrer y cabalgar por tu espalda, porque me dejaste concocer tus pliegues y hacerlos nuestros por un tiempo.
El tiempo de las cerezas ... el tiempo de las ausencias ...
el tiempo.

¡Qué poco tiempo para olvidar mi rostro, mis piernas, mis labios, mis ojos!

El olvido tiene estos sabores, sabores que no quiero probar pero voy a saborear desde este rincón de mi habitación

Te voy a contar a que sabe el olvido:
a pasión enjaulada,
a sorpresas ausentes,
a otoños fríos,
a noches desgastadas y anónimas,
a huecos dolorosos,
a pies con dedos amputados,
a respiraciones sin ritmo.