Sepan ustedes, mis lectores, que ame con todo mi cuerpo, que estos días a mi corazón se le ha gastado la pasíón. Sepan ustedes que desde hoy estoy muerta, que no quiero mojarme nunca más con la lluvia, que no deseo caminar por más ciudades, ni descubrir más puertos.
Llegó el momento de padecer ausencia, la menos esperada, la menos deseada. La vida quiere ser un pozo lúgubre donde se ahoguen mis recuerdos. La vida quiere estancarse y dejar de derrochar quimeras.
Ayer sonaron mil canciones que todas, en mi cabeza, se las dedicaba al chico que conquista mis sueños.
Ruinas, veo que por dentro estoy en ruinas. Tienes mil armas en la punta de tu lengua que me destrozan por dentro, quizás no lo sepas pero a mí me dañan el cuerpo.
Me gustas a rabiar, como esa adolescente que se cruza todos los días con el vecino del quinto. Mi corazón te lo cuenta y mis ojos se esfuerzan en no irradiar todo mi amor hacia ti. Vivo prendada de ti. Lo sabe el mundo entero, todos saben que te amo, con dolores pero sin miedo.
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