La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Si me lo permite, discrepo

Mi forma de sentir, diferente de ti,
no se comprende.
Pasado ya tanto tiempo
sigue siendo la astilla que se clava
la vena que estalla.
En las paredes hemos escrito mis desatinos,
subjetivos, corrompidos,
fueron muchos y ahora escupidos
por tu boca
no duelen
aunque tal vez dislocan
las letras que predicen tu futuro.

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