La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

El olvido tiene estos sabores, sabores que no quiero probar pero voy a saborear desde este rincón de mi habitación

Te voy a contar a que sabe el olvido:
a pasión enjaulada,
a sorpresas ausentes,
a otoños fríos,
a noches desgastadas y anónimas,
a huecos dolorosos,
a pies con dedos amputados,
a respiraciones sin ritmo.

No hay comentarios: