La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Reinventándonos

Viaje al infinito
a la brida de tus nalgas.
El encendedor ardiendo
y el invierno llegando.

Por las noches desnudas mis sueños
y caminamos, de la mano,
por infinitas pasiones.
Sintiendo que mi boca es tu trabajo
que tu cuerpo es mi faena.

Segundos para empaparnos
de ese aire renovado
con gominolas y piruletas
a las que tú me has invitado.

Las noches eternas a mi cuerpo retornan
y se saborean silenciosos los besos.
Hambrientos momentos,
para matarse a amor y sentimientos.

No hay comentarios: