La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.
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De libertades especiales

¿Y cómo haces para que no se te escape el perro, viviendo donde vives?
Sencillo, le corté las patas de tal modo que ahora no puede moverse.
¡Qué dices! ¿Cómo pudiste hacer eso? ¿Debe odiarte?
No, al que odia es al veterinario que lo hizo. A mí me adora, le doy comida, le cuido, le saco a pasear en un carrito para bebés y le dejo que duerma conmigo.

(Que nadie se me enfade que realmente es una metáfora de ciertas realidades que me rodean, no tengo nada en contra de los perros, aunque la mascota que quiero tener cuando viva sola sea un gato al que llamaré Blade Runner. La culpa de todo es de Luna, esa preciosa gata que conocí en Irlanda. Entre Luna y yo surgió el amor. Ella lo sabe, yo lo sé. Qué rica esa sensación de dormir con ella. Yo a los animales domésticos cada vez los tengo más cariño. Será por aquello que atribuyen a Oscar Wilde de: Cuanto más conozco a los hombres, más me gusta/quiero a mi perro).

Ya no me acuerdo de...

La primera vez que me tocaste la espalda mientras Le punk me emborrachaba con palabras.
La primera vez que me deslumbraste con tu desnudo y la placidez que discurría entre tus muslos.
La primera vez que dormí a tu lado, velándote toda la noche por si al despertarme ocurría que todo hubiera sido un sueño.
La primera vez que paseé desnuda ante ti, sin complejo, sin pudores, celebrando mi cuerpo.
La lejana ocasión en la que al salir de ver a la CND me llamaste desanimado, corrí a tu encuentro y sólo me pediste que te abrazara fuerte.
El primer beso...
El primer baile...
El primer desayuno...
El primer partido...
Todo esos momento de felicidad absoluta quedaron desterrados de mi cabeza. No hace falta escapar para darse cuenta de las barbaridad que ha cometido mi memoria.

Recuerdos

Lista de detalles a olvidar:

Tus ojos cuando escuchan, la forma que toma la pupila es ese momento es diferente a la que toma cuando oyen.
Tus siete sonrisas diferentes; en función de las circunstancias, la gente que te rodea y sobre todo como te sientas.
Tus historias, esos adornos y esos matices con los que es imposible no quedarse callada y escuchar.
Tus posturas, esa forma en la que adaptas tu cuerpo al calor del otro.
Tus pies que cuentan momentos de tu vida que no narran otras partes de tu cuerpo.
Tus manos... porque son el descanso del guerrero, la hoguera de San Juan, el epicentro de mis sueños.
Mis nervios, mis temblores y mis sueños.

Tristeza

Chistes malos en los momentos de sufrimiento.

Yo sólo quiero reirme con ellos.

Me duele el alma, mucho.

Obligatoriamente me exilio de mis sueños

He vivido un año intensamente.
Un año que quiero borrar.

Me obligo al exilio porque quiero dejar de mirar atrás y ver tu sonrisa.
Cuando sonríes eres como un sol de esos enormes que dibujan los niños, con miles de rayos por todos los lados, de esos que colorean de amarillo casi hasta romper el papel.

Rafa...
eres un sol.

No te odio, de hecho te quiero demasiado.

Hago lo no quiero hacer, lo que mi cuerpo me grita que no haga.
Pero compañeros, hemos perdido el rumbo y ahora toca naufragar.

Descubrimientos

Una noche en una cena descubres que tu padre sigue buscando tu mirada cómplice, a pesar de estos 25 años que te han caído, cuando le gasta una broma a tu madre.
Descubres en esa misma cena que ya no eres laista.
Un día descubres que tu tío favorito te llama para felicitarte y para hablar contigo.
Un día descubres que tu tía favorita sigue teniendo detalles contigo porque aprecia el tiempo dedicado a su hija.
Descubres que obligatoriamente la vida te empuja a despedidas. El dolor que te provocan ciertos cuerpos no es soportable a estas alturas.
Un día descubres que hay gente a la que se puede perdonar y otra a la que no.
Descubrimientos y faltas personales.
No es un partido de baloncesto.
La canasta está muy alta para mí.

Yo he apostado por la felicidad de los demás, he apoyado a la gente que me rodeaba, sin mirar qué me interesaba a mí. No me ha importada, quiero que la dicha llegue a la gente que me rodea. Pero tampoco voy a pasar por alto, mi dolor en determinadas situaciones.
Ayer me despedí de dos personas.
Una espero que sea para siempre, la otra espero que me perdone.

Clamores

Mírame,
puedes romperme con sólo rozarme.
Mi fragilidad es tu alimento.

¿Sabes?
Por las noche me conquistan vampiros,
para ellos no hay crucifijos ni estacas,
su única derrota es mi cuerpo.