Una noche en una cena descubres que tu padre sigue buscando tu mirada cómplice, a pesar de estos 25 años que te han caído, cuando le gasta una broma a tu madre.
Descubres en esa misma cena que ya no eres laista.
Un día descubres que tu tío favorito te llama para felicitarte y para hablar contigo.
Un día descubres que tu tía favorita sigue teniendo detalles contigo porque aprecia el tiempo dedicado a su hija.
Descubres que obligatoriamente la vida te empuja a despedidas. El dolor que te provocan ciertos cuerpos no es soportable a estas alturas.
Un día descubres que hay gente a la que se puede perdonar y otra a la que no.
Descubrimientos y faltas personales.
No es un partido de baloncesto.
La canasta está muy alta para mí.
Yo he apostado por la felicidad de los demás, he apoyado a la gente que me rodeaba, sin mirar qué me interesaba a mí. No me ha importada, quiero que la dicha llegue a la gente que me rodea. Pero tampoco voy a pasar por alto, mi dolor en determinadas situaciones.
Ayer me despedí de dos personas.
Una espero que sea para siempre, la otra espero que me perdone.
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
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Clamores
Mírame,
puedes romperme con sólo rozarme.
Mi fragilidad es tu alimento.
puedes romperme con sólo rozarme.
Mi fragilidad es tu alimento.
¿Sabes?
Por las noche me conquistan vampiros,
para ellos no hay crucifijos ni estacas,
su única derrota es mi cuerpo.
Cajones:
¿Quién dijo esto?,
boleros y tragos,
tristes tigres,
tristeza
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