La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Con un arma en la sien

Tengo que aprender a olvidar el dolor que tus silencios produjeron en mi cuerpo.
Tengo que aprender a olvidar el dolor que tus mentiras causaron en mi piel.
Tengo que aprender a olvidar el dolor que la soledad impuso en mi corazón, roto y congelado.
Porque el dolor, si no lo machacho, me distancia. Los metros cada vez se hacen más fuertes y tampoco tú tienes el valor para caminar hacia mí, abrazarme fuerte y dotarme de la seguridad que tu egoísmo me robó.
Tengo que aprender a olvidar, pero ¿merece la pena olvidar?, ¿hay que olvidar?. Quizás ese dolor sirva para hacerme más fuerte y vislumbrar lo que realmente es importante en mi vida y lo que únicamente sirve para frenarme, ponerme zancadillas y arruinar mis sueños.

1 comentario:

El Sosegado dijo...

Doloroso es el tiempo que entre las dudas pasa.