La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

La mofeta

Era amorfa, maleable, maloliente.
Así era la mofeta.
Aislada, herida y maltratada.
Así era la mofeta.

Y un día se enredó entre las ramas de la lavanda.
La lavanda nunca más la soltó.
La lavanda sólo la cuidó.
La mofeta creyose dichosa,amaba a la lavanda. Mas este pobre animal nunca más recuperó su alejada libertad.

2 comentarios:

SUSANA dijo...

Aislada, herida, maltratada...yo diría que muy vulnerable.

Triste destino el suyo...la seguridad de la lavanda, finalmente fue su cárcel.

la punta de mi lengua dijo...

Cárceles que contruímos de forma insconciente y de las que luego no somos capaces de escapar.