La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Antes

Mi cuerpo, antes, un conjunto de músculo atrofiados.
Mi piel lija, que a lo que rozaba arañaba para hacerlo sangrar.
Labios que no besaban, egoístamente sólo sabían asolar
corazones de hojalata, corazones deshabitados.

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