Me han contado que no se abre una puerta hasta que se cierran todas las ventanas.
Pero a mí me gustan las casas aireadas, con corriente donde se vuelan los malos sentimientos y sólo permanecen los buenos recuerdos.
Siempre creí en la rehabilitación de los edificios, las ciudades quedan preciosas. Pero es cierto que no le gustan a todo el mundo.
A mí, sí.
A él, no.
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