La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Estoy bien, muy bien

La furia.
El tiempo perdido.
Las bocas calladas.
Las manos rotas.

Hay que disfrazarse de chica dura, es lo que reclama el chico al que deseo.

No doy bandazos, ya, sólo cabezazos.

No me gustan otros porque no son tan inteligentes como tú.

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