La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Tejer la pasión

El viento nos dejó desnudos, salvajemente desnudos,
el uno frente al otro.
Vimos nuestros defectos, 
los muslos mal definidos y el vientre algo hundido.
Acariciamos nuestras cicatrices,
aquel lunar cancerígeno combatido hace tiempo.
Y nos amamos sin admitir devoluciones,
remendando las arrugas
que ya surcan nuestra piel.

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