La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Amores perros

Era nuestro quinto aniversario. Preparé tu desayuno como todas las mañanas. Nuestro paseo por la sierra había sido provechoso. El acónito decoraba la mesa del salón desde el sábado. Dos cucharadas de aconitina en tu café. Te quejaste de que estaba algo frío, así que lo templé en el microondas. Te lo bebiste. Comenzaron los vértigos y los calambres. Yo fui al baño a limpiarme los puntos de sutura que tenía en la ceja, parece que el vestido que compré para la boda te desagradó enormemente. Me vestí, tenía que comprar el bolso y los zapatos.

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