La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Más y mejor

No me rindo,
con más fuerzas y más energía, siempre.
No me da miedo la palabra esfuerzo,
ni realizar sacrificios.
Sé que aún quedan obstáculos que superar pero, poco a poco, voy perfeccionando la técnica y mejorando la estrategia.
¡Confío en mí!

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