La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Lecciones contingentes y necesarias

Es la vida, con sus defectos y virtudes, lo que rodeo con mis brazos y me hace sonreír.
Es este camino, que poco a poco voy construyendo, el que me hace sentir mariposas en la tripa, sin despreciar las lágrimas que he derramado en estos meses.
Cada uno de los momentos, placenteros y dolorosos, han sido para mï crecimiento y aprendizaje.
Aprender, acurrucada en tu vientre, sorteando obstáculos y aferrándome a ti cuando pensé que caía.
Y sentí que descendía a los infiernos en muchas ocasiones y ahí estuviste tú tomando mi mano, apagando mis miedos con la energía del encuentro y sujetándome bien fuerte, para no desfallecer.
Ahora, con la distancia, entiendo que el dolor era necesario y que me esperan nuevos amaneceres llenos de color.
Voy a seguir luchando, demostrando que este proyecto puede ser real, bello y duradero y, afortunadamente, tú lo vas a ver a mi lado.
¡Eres el mejor!

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