La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Mirarme en tus ojos

Tus ojos me calman, me trasmiten una seguridad que, a veces, siento perdida. Y tus palabras, benditas palabras que me devuelven una imagen dulce y preciosa de mi cuerpo, ese cuerpo que los días pares detesto y quisiera devolver.
Desvestirme con tus ojos,
amarme con tus manos y... soñar que somos eternos.

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