La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Pensar y ...

He estado pensando en ti y en mí,
en nuestros paseos, donde yo me cuelgo de tu brazo, como si necesitase ese gesto para equilibrar mi peso.
He estado recordando nuestras partidas al trivial, en las que tú siempre pierdes. A no ser que juguemos con poca ropa, entonces siempre me dejo ganar.
He estado jugueteando con nuestras dulces siestas en las que nunca dormimos, con nuestras mañanas eternas en las que levantarse de la cama resulta imposible.
Ahora estoy sonriendo.

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