La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

En tus manos

No me dejes sola en esta oscuridad que se me antoja confusa y desesperante.
No fuerces la maquinaria de la desdicha ni exprimas las lágrimas de mis ojos.
No tuerzas los caminos para que finalicen en un precipicio que me haga caer y morir.
No retires tus brazos de mi espalda.
No me hagas daño,
no quiero arrepentirme de la apuesta que hice hace tiempo.

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