La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Para que no se me olvida ni me confundan los miedos

Hoy tengo que escribir porque, a veces, la memoria me falla. Hoy tengo que escribir para que los malos momentos no me pongan una venda en los ojos y me olviden de todo lo bueno que he vivido en estos casi dos años. Hoy tengo que escribir para sacar fuerzas de mis recuerdos y paladear lo que me rodea.
Aunque en ocasiones me emperre en destrozar todo lo que construyo, a tu lado he realizado lindas cosas, he proyectado lindos sueños y he disfrutado de algunos momentos mágicos. Tengo que escribirlo para que esta anmesia no borre las huellas de tus manos en mi corazón.

1. Ese concierto de Extremoduro juntos, donde te secuestré. Como intentabas cuidarme para que no me tragara en gentío y las horas que estuvimos hablando después.
2. Esos dos besos que me diste a mi vuelta de Perú porque dudabas de que aún me sigueras gustando y porque desconocías los suspiritos que llevaba 28 días echando por ti.
3. Esa primera noche juntos en mi casa de Dénia, compartiendo las estrellas y engañando al tiempo.
4. Las mil mañanas despertándome a tu lado, sonriendo, peleándonos para ver quién llegaba primero a poner la cafetera, para quedarnos atrapados entre las sábanas y losm abrazos.
5. Esas aventuras en los viajes. Hablando turco, japonés o lo que nos pongan por delante. Sin un recorrido fijo y sabiendo saborear los imprevistos.
6. Esos platos cocinados con poca maña, pero con mucho amor. Amor del rico del que alimenta y agranda el corazón.
7. Esas películas compartidas en el cine, agarrada a ti, sufriendo con la protagonista y tu sonriendo al ver mi ferviente pasión.
8. Esos bailes en casa, en la ducha, en el salón, donde nos sobra la música.
9. Esas guerras de agua (o de minis) en las que sabíamos que los dos íbamos a salir ganando.
10. Esas noches en las que no quieres apagar la luz para ver si por una vez yo me duermo antes que tú y por ver como sonrío y por ver como te miro.
11. Ese día en el parque de atracciones, estando casi solos en el que disfrutamos como dos enanos.
12. Esos momentos en los que nos hemos comprendido y apoyado.
13. Esas borracheras y resacas que nos hemos soportado mutuamente.
14. Esas tardes en las que sin salir de casa, hemos llegado más lejos que nunca soñando y viviendo.
15. Esos piropos ¡Guapa! ¡Rubia! que son los más bonitos que nunca he oído.
16. Esas partidas de trivial, de tavla, de tute, etc. Aún tienes que enseñarme a jugar al ajedrez.
17. Esos sitios a los que queremos ir.
18. Esos días en los que has sido mi tutor de francés: preguntándome los verbos y haciéndome que repasara porque había fallado en una letra.
19. Esas noches que nos hemos acompañado en los dolores y en la enfermedad.
20. Esos días que hemos compartido con nuestro amigos y que se emocionan cuando nos ven una muestra de afecto por lo vergonzosos que somos.
21. Esos regalos insulsos pero llenos de cariño que, a veces, se dejan caer.
22. Esas notas que te regalo porque aún me sigo poniendo roja si te lo cuento hablando.
23. Esas mañanas en las que íbamos a madrugar y al final no nos hemos levantado en todo el día de la cama.
24. Tantas cosas que se quedan entre nosotros pero que no olvidaré

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