La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Dudas con azúcar

Mi corazón que se agita porque quiere besarte y, al mismo tiempo, quiere huir un instante para imaginar la soledad que invita a pensar sin lastre y a volar sin miedo.
Las legañas, que se enfrentan al espejo, pesan más que ayer y los problemas parecen colocarse en el colchón para clavarme los muelles todas las noches. No hay descanso, no hay reposo.
Sé que he dejado caer mis sueños de mis bolsillos pensando que así caminaría más ligera. Pero, los pasos que ahora doy son más inseguros y han perdido el sentido.

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