La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Con buena letra

Amo tu forma de hacerme reir, sencilla, sin pretensiones, sin poses.
Amo tu forma de despertarme, resulta un castigo, salir de ese mundo onírico que son tus besos, tus abrazos y tu cuerpo.
Amo el modo en que me trasmites que todo va bien, sin artificios, sin trampas.
Amo el método con el que me enseñas, porque tengo que aprender.
Domas el mundo para mí y lo depositas a mis pies, sin que yo me de cuenta, a veces, incluso, sin que lo valore.
Tengo que aprender a mirar, tengo que aprender a mirarte.
Tú tienes que aprende a ser mirado, admirado.
No estoy cansada, seguiré bailando.
Te amo!
Alfileres.

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