La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Felicidad

A veces siento que la vida que estoy disfrutando no me corresponde.
No me cabe tanta dicha en mi pequeño cuerpo.
Ando entre idas y venidas con una mochila a cuestas.
A la vez, preparo otra para un viaje que pinta estupendo.
Me voy a Japón, con el mejor compañero que pude imaginar.
¡Quién me iba a decir a mí que en este tiempo iba a haber volado tanto!
No hablo de los kilómetros que he recorrido este año, que también, sino de los feliz que he sido con las gestan más minúsculas.

1 comentario:

rafa06 dijo...

Es curioso...
Llevo unos meses pensando que si la justicia cósmica existiese debía haberme caído un piano en la cabeza hace ya tiempo...

Menos mal que cada vez creo en menos cosas. Y más en otras

besos!