La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Con cien cañones por banda.

Hay gestos que no podré olvidar en la vida. Detalles que a primera vista pueden parecer insignificantes. Movimientos que para un despistado traunseunte puede no implicar nada, pero que para mí, curiosa observadora, son la vida.
Esa vida que hoy paledeo dulcemente y que me obliga a sonreír a diestro y siniestro. Esa vida que me lanza a volar.

No hay comentarios: