La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

¡Gracias por deshacer mis nudos!

Soy consciente de que no somos intocables. El dolor está cerca de nuestros cuerpos, nos rodea pero, hasta el momento, no nos ha restado energías.
Hay obstáculos pero, por ahora, los saltamos sin tropezarnos y con técnicas diferentes e innovadoras. Tú me enseñas cómo se hace a pie juntillas, yo te entreno en la voltereta lateral.
¡Lamento ser tan estúpida a veces, como diría Vetusta Morla soy un pequeño desastre animal!

1 comentario:

David dijo...

No eres tan distinta a los demás, al menos en esto. Nos pasa a todos, y el que diga que no, no se hará sabio nunca.