La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Desde una lámpara

No quiero que el tiempo me de la espalda, ni quiero preguntarme qué pasó para empezar a caminar de espaldas.
Quiero seguir bailando y seguir sonriendo. No me interesa aparcar mis sentimientos, ni condicionarme con estúpidas sensaciones.
No quiero vivir con miedo.

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