La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Contrato y finiquito

Quiero olvidar, lo deseo con todas mis fuerzas, pero a veces se me hace muy complicado. Alejo los miedos de mis días, aunque no logro desterrarlos donde ya no duelan donde ya no destilen cierto hedor.
Me corto mis alas y paralizo todo el torrente de ilusión que construía, con paciencia y tesón. Me defiendo de mí misma y me transporto muy lejos para que no pueda hacerte daño. Te extrañas porque no sabe qué sucede en mi cabeza, porque desconoces los instantes en los que el nudo se aferra a mi garganta y me impide respirar.
Quieres abrazarme, comprenderme pero yo me opongo a tus caricias y te obligo a ver mi desgaste y mi dolor.
Permaneces a mi lado, imbatible y me sonríes mientras me dedicas palabras de ánimo. Me siento injusta porque no acierto a hacerlo mejor, porque no quiero que pelees contra mi pasado.
Yo pataleo y tú me ofreces tu mano.
No es un buen trato.

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