La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

No voy a dejar ni una miguita

Soy más grande que hace tiempo, aunque mi cuerpo sigue siendo chico.
Soy mejor que la que era en el pasado.
Por eso sé: que me comeré mi miedo a bocados.

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