La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

La varita

Nos regalamos magia, convirtiendo mi miedo y tu miedo en cálidos abrazos, que adornan las noches que devoramos y los días que se visten de terciopelo para nosotros.

No hay comentarios: