La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Promesas I

Un dulce todos los meses: escaparme, desaparecer de Madrid al menos una vez al mes. Para reencontrarme con los pequeños placeres cotidianos: el olor a leña, una partida de mus en el bar del pueblo, un libro a medianoche, un desayuno con el sol tostándome la cara, un beso perdido, etc.

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