La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

El miedo que susura al oído

Todas las noches me pregunto lo mismo
¿Volverás a rondarme en sueños?
Por eso, a veces, me da miedo dormir.

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