La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Las clases de recuperación

Fui un corazón de paja, con los miedos amarrados de tal forma que caminar era imposible para mis débiles piernas. Estaba estancada frente a esa ventada donde nada podía aprender, donde nada podía observar.
Un día una ráfaga de viento me arrancó todos los miedos. Al principio sentí frío, me había acostumbrado a vivir de esa patética manera. Sin la carga, experimentaba una sensación de ligereza que no sabía si iba a saber dominar.
Supe. Mi corazón sanó.
Coloreé de nuevo mis alas y me llené el pecho de calor. El pasado ya no podía impedirme vivir las ilusiones y disfrutar de los sueños. El pasado ya no juega en mi contra. Simplemente se ha convertido en una asignatura que ya tengo aprobada con sobresaliente.

1 comentario:

David dijo...

Eso es avanzar, y lo demás son tonterías. Me alegro mucho por ti :-)