La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Pongamos un nombre a lo nuestro: hasta luego

Por eso mi amor no estés triste si ahora cierro la puerta,
si te dejo un mensaje de humo antes de echar a volar.
La kermés.

Hay despedidas,
amargas despedidas,
necesarias despedidas.
Hasta pronto compañero, hasta siempre maestro.
Ya sabes que sólo tienes que hacer sonar tu cascabel,
si me vuelves a necesitar.
Era obvio que iba a ir saliendo gente de mi vida. Reconozco que algunas despedidas ni me duelen ni me importan, otras me marcarán eternamente, me sentiré un poco ciega, un poco sorda y un poco muda.

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