La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Cuidado, soy adictiva.

Si prefieres noches lúgubres y silenciosas, no me mires.
Si ansías quedarte en un único punto, viendo a la gente pasar, no me toques.
Si deseas no aprovechar tu instinto animal, no me beses.

Porque...
si me miras, me tocas y me besas,
voy a dar la vuelta a tu vida.

1 comentario:

David dijo...

Me encanta "Pastillas para no soñar", de Sabina. Sabes a lo que me refiero, ¿verdad?