La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

¡Quimeras!

Colores en las nalgas y en las venas.
Estruendo para vivir a horcajadas
acudiendo cada noche
al torrente de dulzura que es tu vientre.

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