La punta de mi lengua


No imagino mejor trofeo
que rozar con la punta de mi
lengua

el perfil dilatado de
tus
labios.

No hay mejor descanso
que
deslizarme por
tu piel tersa y

desgastarte
suavemente el
cuerpo.

Con la presión en el pecho

Llega el otoño y con ello el frío. Así revivo, me despierto y siento. Necesito escaparme a ese bosque donde se desliza la libertad por mis oídos. Este fin de semana próximo estoy obligada a quedarme en Madrid y el siguiente también (por qué mi madre tendrá que llamarse como se llama), luego me escapo a Denia (pero no hay bosque). Me agobia esta ciudad, no me gusta pensar que durante el próximo mes no dispongo de la posibilidad de volar.
Volar,
escapar,
disfrutar.

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