La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

CANIS HORRIBILIS

CANIS HORRIBILIS


Mean donde otros mean y cagan donde otros cagan, porque lo importante es seguir la corriente. Ellas siempre afanadas en despertar los más bajos instintos de los machos que las rodean, emperifolladas y dispuestas a poner el culo para cumplir su objetivo vital: reproducirse. Ellos bravucones y con un excelente olfato para detectar a la hembra más femenina y complaciente. Su vida limitada a competir con los de su misma especie y, si es preciso, morderlos y matarlos. El Dogo Argentino agacha la cabeza ante el Setter inglés. Luego éste no se atreve a levantar la voz frente al Pastor Alemán y así sucesivamente. Pocos se salvan de esta férrea jerarquía vertical. Veinticuatro horas dedicadas a trabajar, engullir (si suena la campanilla) y dormir. Así, día tras día, hasta que les alcanza la muerte.

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