La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Los sueños bien anclados a mi cama

Por un instante soñé que volvía a contemplarte desnudo. Aquel sueño parecía tan real, podía sentir durante unos breves minutos tu respiración junto a la mía, tus manos esculpiendo de nuevo mi cuerpo.
Allí estábamos los dos amándonos sobre una cama nueva, sin arañazos y con sábanas aún por estrenar, para hacer de aquello una fiesta. Podíamos mirarnos y que nuestros ojos sólo reflejaran comprensión, sin odio, sin rencor, sin malas noticias que darnos ni adioses que dedicarnos.
Volver a sentirte casi dormido a mi lado.
Era extraño porque es mi sueño aparecía un gato y su maullido me despertó. Entonces comprendí que sólo estaba soñando.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

y los sueños,sueños son..eso dicen! pero que bien se pasa cuando el letargo viene acompañado! Que te quiten lo soñao,el maullido de un gato o el despertador, eso sí, conserva tu sonrisa matutina q muchos sueñan con ella...no te vacunes contra esta epidemia.

la punta de mi lengua dijo...

Gracias por estas lindas palabras.