La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Tiempo y rasguños

Con el tiempo y la primavera,
vuelve esa odiosa costumbre de echar de menos
a esas personas que tienen la increible habilidad
de convertir la rutina en magia.

El viento en la cara,
un autobús cualquiera
y mis sueños oliendo a tu mar.

Hoy mi mente naufragó en la marejada.

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