La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Púlsame las teclas adecuadas
No sé ni medir, ni pesar, ni equilibrar.
Cambio mi vida por un segundo mirando el mar contigo.
Sólo tú puedes evitar ese viaje del que no volveré jamás.
Parto en agosto.
Como siempre te digo,
mientras haya energía habrá esperanza.
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