Tan distante y tirante que no acierto a tocar un poco de ternura en esta tormenta que nos atraviesa.
A veces esquinas de sensaciones con sabores amargos...
y una lágrima leve y lentamente luciéndose por mi mejilla.
Lo siento, no es maldad es aprender a "no echar de menos amigos que desaparecen".
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