La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Hoy y ahora

Tan distante y tirante que no acierto a tocar un poco de ternura en esta tormenta que nos atraviesa.

A veces esquinas de sensaciones con sabores amargos...
y una lágrima leve y lentamente luciéndose por mi mejilla.

Lo siento, no es maldad es aprender a "no echar de menos amigos que desaparecen".

No hay comentarios: