La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Desbocados a bocados

Viaje al infinito,
la brida en tus nalgas.
El encendedor ardiendo
y el invierno llegando.

Por las noches desnudas mis sueños,
y caminanos, de la mano,
por infinitas praderas.
Sintiendo que tu boca es mi pecho
que tu cuerpo es mi dueño.

Segundos para empaparnos
de ese aire renovado
con gominalas y piruletas
por todo el costado.

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