La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Pump
Me pisaste sin querer. Casualmente tenías un chicle adherido a la planta de tu zapato. Así se produjo el milagro. Tu suela de goma pegadita a mis zapatillas de tela.
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