La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Novedades: la vida es caprichosa

El martes comienzo mis práctica en el Instituto de Vicálvaro. Una experiencia nueva y prometedora. Observar va a ser fundamental. Los primeros días va a ser mi gran labor. Observar a esos alumnos para el día que comience a dar las clases yo saber cuales son sus puntos débiles y sacar de ellos el máximo rendimiento.
Posiblemente me toque afrontar el tema de la Generación del 98. Me recuerdo en 2º B.U.P con unas ganas tremendas de llegar a esa parte del libro. ¿Les pasará a ellos lo mismo? Yo en ese curso ya había leído algo de Pio Baroja, me gustaba su estilo narrativo y me fascinaba su personalidad (lo que descubría de ella en los libros). La curiosidad hacia Unamuno tenía que ver con otros temas que me preocupaban en esa época. Yo era una alumna fácil, estaba muy motivada hacia el aprendizaje, con una curiosidad tremenda.
Aún recuerdo la llamada de teléfono que hice a casa de Buero Vallejo para poder hacer un video sobre él ya que era uno de los pocos autores que aparecían en el librp que estaba vivo (Mejor no cuento como va esta historia).
Recuerdo también mi sorpresa al ver los pocos autores de América Latina que estaban contenidos en el libro.
Ciertamente aprendí mucho en mi segundo año de bachillerato, aunque ese mismo año eligiera continuar estudiando la opción de ciencias. La vida ha querido que haya navegado por múltiples disciplinas y ahora me vea ante la labor de explicar Literatura.
Mi compañera de piso dice que me imagina logrando que los alumnos se motiven con el tema. Espero que así sea.
Iremos contando mis peripecias en el Instituto.

2 comentarios:

Rafael García Librán dijo...

A lo peor es un problema tener una buena profesora como tú en la asignatura de Literatura -quiero decir si aún no has elegido Ciencias o Letras-

Lo explico rápidamente. Sé que vas a ser una gran profesora, sé que vas a motivar a tus alumnos no sólo a que lean, si no a que sean curiosos, que busquen y se pregunten. Creo que deberías insistir en que esa curiosidad deben tenerla en todas las partes de su vida -en todas las asignaturas- y no se conformen con la Literatura.

Sé que lo harás. Pero me da miedo que, tal y como está el patio, te salgan unos niños que crean que la Literatura es la panacea -una de las pocas asignaturas en las que se manejan con soltura e interés al darles tú la clase- y no vean la importancia de las demás.

A lo que voy. Me parece muy importante que cada uno elija la rama que desee. -El problema es que haya ramas, no los chavales- pero estoy harto de escuchar quejas de "los de letras" en las clases de Fisiología, Bases Neurológicas, Biomecánica... Porque son incapaces de mirar más allá. De entender una simple división o poner un poco de esfuerzo en comprender qué significa un "incremento de".
Los de Ciencias -aunque suspendan igual- se quejan menos, será que ya saben de qué va el tema.

Y lo peor de todo es que. ni los de ciencias ni los de letras- siquiera saben que significan palabras o expresiones como: desmenbrar, taxonomía o "ad hoc". Ni tampoco se paran a comprender su origen. Por citar las primeras que me vienen a la mente.

En fin... que serás una gran profesora, lo sé. Pero que no olvides que lo principal es que despierten a/por la vida, no sólo por tú asignatura. Sé que no lo olvidarás, sé que ya lo sabías... No sé porqué te dí esta chapa.

Besos, enhorabuena.

la punta de mi lengua dijo...

Siento discrepar contigo, una vez más. El problema de las personas con las que te relacionas en esas asignaturas no es que escogieran ciencias o letras, es que escogieron entre estilos de aprendizaje.
Ya he comentado en anotaciones anteriores que es mis sesiones de logopedia, es especial en los tratamientos de discalculia, favorezco el desarrollo de inferencias. Mi objetivo no es dar recetas sino favorecer el espíritu crítico y el surgimiento de preguntas, no sólo en matemáticas sino en todos los aspectos de su vida que sean susceptibles de aprendizaje.
La cuestión que me está angustiando es qué tipo de profesores tuvieron estos niños antes. ¿Aquellos que se agarran a la educación formal como único modo de adquisición de contenidos o aquellos que son conscientes de que el proceso enseñanza-aprendizaje no sólo tiene lugar entre las paredes de un aula?
Cuando la gente escucha mi pasado académico, dan por hecho que soy de letras, parece que no dejo duda. Pero sorpresa... quizás la cuestión no sea qué conocimientos aqdquieran conmigo sino que preguntas suscite en su interior.
Por otra parte, lamento decirte que estás ante el típico prejuicio de "los que son de letras". Me relaciono muy de cerca con varias personas que hicieron el bachillerato de letras pero no tienen esa actitud de la que tú te quejas.