Mis prácticas del C.A.P. las voy a realizar en 4º de la E.S.O. En este curso acaba el período de educación obligatoria, cuántos alumnos habrá con una completa falta de interés, me pregunto mientras me encamino al instituto.
Entro en clase no sé si es demasiado obvio o que estoy llena de prejuicios pero sus rostros están completamente apagados (recordemos que sólo es su segunda hora del día).
El profesor me presenta, me avisa de que dado que también soy logopeda quieren que evalúe a dos chicos que estaban en este curso pero le han bajado a tercero. Me pregunto si nadie les ha evaluado aún es esa la solución o es sólo una forma de ir pasando el problema de unas manos a otras, dónde está el psicopedagogo que debería encargarse de estos casos, demasiadas preguntas que no creo que nadie me responda. Desconozco el caso de estos alumnos pero iré informando.
Después de mis presentación el docente comenta que los exámenes están flojos, especialmente en el área de literatura. Por ello, en el nuevo tema que han de abordar va a comenzar por los contenidos de literatura para que dispongan de más tiempo para estudiarlo.
La parte teórica se centra en Realismo y Naturalismo, decide que se estudien lo del libro porque es demasiado y sólo les presenta una hoja fotocopiada. En ella sólo vienen las caractéricas de cada movimiento y ocho autores. Les hace subrayar lo que quiere que se estudien, nada de fechas. Quieren que sepan de memoria algunos conceptos, así que tras hacer que lean en voz alta lo que pone en las hojas, repite varias veces las palabras fundamentales.
Surge una discusión porque dos alumnos no están apuntando esos conceptos que quiere que se sepan. La discusión se sube de tono, interrupciones constantes ante lo que les dice el profesor e incluso algún grito. Esto acaba cn un parte y dos incidencias y sólo llevamos diez minutos de clase.
Observo lo que hacen los alumnos, mientras el profesor remarca esas ideas. Uno está escribiendo una notita a otro compañero, otro un dibujo con el marcador, otra hace dibujos en la agenda y el que es está durmiendo, estirando, etc. todo el rato. Están motivadísimos, se nota. Como dato curioso, hoy son sólo once en clase, de quince que pone en la lista. Sé que una está mala. ¿Y los demás?
Desde luego, la metodología que usa el profesor es poco interactiva. Lee términos de los que dudo que los alumnos tenga una correcta referencia.
Luego les pide los ejercicios que había mandado la semana pasada, sólo dos los han hecho y los demás tienen escuxas de todos los colores. Cuando el profesor decide no poner un positivo a los que no los ha hecho, vuelve a armarse jaleo. De nuevo dos incidencias más.
La clase acaba con un parte y cuatro incidencias y conmigo explicando la relación entre Cecilia Böhl de Faber y Fernán Caballero, ellos han entendido que era un error del libro o que son dos personajes distintos. Les explico que era el pseudónimo de esta dama decicada a la literatura e intento que entiendan el contexto histórico por el que la señorita tomó esa decisión.
¡Y es el primer día, no me voy a aburrir ni ustedes tampoco!
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