La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Conversaciones poco productivas

- Tengo una idea.
- Díme, sobre qué va.
- Tengo la forma para que desaparezca el deseo y la pasión.
- ¿Sí? Pues eres muy inteligente. Yo llevo dándole vueltas varias jornadas y no la encuentro.
- Es sencillo, consiste en que folles peor, como sin ganas.
- Yo no sé hacer eso contigo, por qué no pruebas a follar tú así.
- Esa ide fue la que manejé primero, llevo varios días intentando hacerlo contigo de ese modo insulso. Pero no lo he logrado, por ello he pensado que quizás lo consigas tú.
- No te garantizo nada, así que no sé si va a funcionar.
- Probémoslo.

Y al acabar, se miraron, se rieron y ambos, sin comentarse nada, se pusieron a buscar una nueva, posible y mejor solución.

No hay comentarios: