La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
El precio del silencio
EL PRECIO DEL SILENCIO
Condenada a morderme los labios hasta que me sangren.
Exiliada a la cocina con los platos rotos y la vajilla hecha añicos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario